Después de la contaminación atmosférica, el segundo contaminante en nuestro país es el ruido. No olvidemos que los Costos Totales de Degradación Ambiental reportados por el INEGI del 2004 al 2020 señalan que la contaminación atmosférica nos costó más de 10 billones de pesos y yo agregaría 375,000 muertes prematuras de mexicanos (niños y adultos mayores). La Organización Mundial de la Salud, en el año 2012 estimaba que 278 millones de seres humanos padecían déficit auditivo por contaminación acústica. Lo que coloca al ruido como un peligroso contaminante ambiental. Sabemos que la exposición prolongada a niveles superiores a los 85 decibeles puede provocar enfermedades crónicas (hipertensión y afectaciones cardíacas). Además de causarnos sordera, el ruido genera estrés, fatiga e ira. También afecta la comprensión, la memoria y causa trastornos del sueño.
En nuestro país circulan 43 millones de vehículos automotores, 500 aviones y 350,000 unidades económicas que generan diariamente emisiones que rebasan los 85 decibeles.
La moderna costumbre de usar audífonos afecta a los jóvenes al escuchar su música hasta en 120 decibeles. En discotecas o antros se registran hasta 200 decibeles. En las bodas la música con DJ o en vivo se registran hasta 180 decibeles. El claxon de los automotores registran hasta 150 decibeles. Las cornetas de ferrocarriles registran hasta 350 decibeles. Los cuetones de festejos religiosos registran hasta 190 decibeles. Las campanadas de los templos registran 160 decibeles. En autódromos para autos de Fórmula 1 se registran hasta 230 decibeles.
Estudios en madres embarazadas que viven cerca de aeropuertos o de vías de ferrocarril revelan que dan a luz a bebés con menor peso.
El ruido nos mata. Así lo demostró el experimento realizado en 1964 por el médico especialista en audiometría Manuel Roa, quien fuera jefe médico de Aeroméxico y Mexicana de Aviación, que en el año 2000 me platicó había consistido en someter a dos grupo de ratones (20 hembras y 20 machos) a música continua en 120 decibeles. Al primer grupo se le puso música clásica y al segundo grupo se le puso rock pesado. Los 40 ratones del primer grupo fallecieron todos a los 15 días y los 40 del segundo grupo fallecieron todos en 8 días. Es urgente una Ley General de Ruido además de regulaciones específicas de ruido en la Ley General de Salud que nos permitan prevenir estos daños a la salud.
*Carlos Álvarez Flores. Experto en gestión de residuos y cambio climático. Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C. www.carlosalvarezflores.com y Twitter @calvarezflores