En el discurso y las propuestas de Joe Biden parecen estar en favor de la inmigración de miles de personas que buscan ingresar a los Estados Unidos, sin embargo, los resultados no han ido acompañados de su “buena voluntad” sólo es cuestión de ver lo qué está pasando en la frontera sur de su país.
Desde hace casi 2 años que asumió la presidencia no ha acudido a la frontera misma, no ha llegado a los límites del Rio Bravo.
La frontera sur de Estados Unidos representa para el presidente Joe Biden y la encargada de la región la vicepresidenta Kamala Harris, un gran desafío humanitario, político y logístico. Exactamente igual que para todos sus antecesores en el cargo; republicanos y demócratas. Ninguno ha conseguido hasta ahora salir del laberinto.
Joe Biden conoce bien la situación fronteriza, sólo basta recordar que fue él, precisamente quien durante 8 años en su cargo como vicepresidente en la administración Obama, fue el responsable de; analizar, proponer e implementar la política migratoria aprobada.
Biden sabe de la necesidad de resolver temas de fondo como el económico, de seguridad y el empleo mayormente en los países expulsores de migrantes, pero ahora no sólo en el centro, sur y caribe del continente, sino también en África e incluso Europa.
Y es que, las miles de personas que intentan cruzar sin documentos la frontera sur de Estados Unidos en este año (2.3 millones) representan una bofetada de la realidad para la administración Biden. La tendencia creciente en el número de detenciones en la frontera sur en los últimos meses del mandato de Donald Trump, ya permitía prever que se llegaría a la situación actual. Los pronósticos se han cumplido. La frontera sur está tensionada con el agravante del desmantelamiento parcial del sistema migratorio por las políticas impulsadas por Trump.
Y sabedor de la situación, el martes pasado al ser cuestionado el presidente Joe Biden de la razón de no atender esta situación desde la misma frontera sencillamente contestó…"Porque están pasando cosas más importantes".
Así o más claro la visión estadounidense sobre este fenómeno social.
Ciertamente Biden ha dado un giro a las políticas restrictivas de Trump en materia migratoria y en sus políticas de vecindad con su Sur. Unas políticas, por cierto, fracasadas y francamente poco humanitarias. Vale reconocer la no expulsión de menores no acompañados que llegan a la frontera, el colectivo más sensible y el más difícil de gestionar. Las imágenes de centros de detención hacinados de menores sacudieron y han impactado en su mandato, exactamente igual que pasó con Trump y Obama.
Simplemente la realidad migratoria en la frontera sur de los Estados Unidos se repite y bueno, el accionar de su vecino, igualmente.
@arnc7