facebook comscore
Complicada amnistía para los presos de la tercera edad

Complicada amnistía para los presos de la tercera edad

Columnas miércoles 20 de mayo de 2020 - 01:10

Hace muchos años dentro del Reclusorio Norte vi una triste escena. Un hombre de la tercera edad sentado en una silla de ruedas sin éstas en la parte delantera. El paso de los años y el uso en ese penal, de pisos de baches y hoyos, las había desgastado hasta aflojarse y caer. Su pobreza y el abandono hizo que siguiera usando esa silla, la cual era arrastrada por uno o dos hombres compadecidos por su situación.
Ese hombre se movilizaba gracias al apoyo de otros internos que conmovidos por su precaria situación inclinaban su silla para poder usar las dos llantas que aún servían.
Ayer, el presidente López Obrador recordó que este año, antes de que se cancelarán las sesiones en la Cámara de Diputados, se aprobó la Ley de Amnistía, la cual dijo, no ha sido usada a favor de ese tipo de personas de la tercera edad.
Son unos 6 mil internos los que se estima que hay en los penales de México, pero en realidad no hay datos exactos sobre la situación de este sector en los penales, porque ellos son tratados como el resto de la población reclusa.
Hay muchos que han pasado la mayor parte de su vida purgando sentencias, cometidas en su juventud y lamentablemente la mayoría de los detenidos ya en ancianidad son por delitos sexuales cometidos contra nietos, lamentablemente.
El sueño de varios internos es salir, pero para esa situación es más compleja de que la parece, y su salida de los penales, entonces, requiere de otros, de asistencia social y hasta psicológica.
Durante una década cubrí el sector de los penales, y vi muchos casos de cómo, a pesar de ser un infortunio estar en prisión, aprendieron a sobrevivir en la cárcel ya no saben cómo hacerlo fuera de ella.
Hay quienes libres se han encontrado con una penosa realidad: que su familia ya no los espera, ni tienen un espacio para ellos, y lo peor, no los quieren dentro del hogar que siguió su camino sin su ayuda ni presencia.
“El perro sí tenía un lugar en la casa, pero yo no”, alguna vez me comentó un hombre que tras décadas en prisión logró salir.
Entre más edad, y más años en la cárcel, la situación se va complicando, desde lo familiar hasta la nueva realidad que no es la que dejaron antes de estar en el encierro. El tráfico intenso, el ruido, las aglomeraciones, las nuevas construcciones y hasta el dormir en una cama y no en el piso, subir escaleras, les causa temor.
Afuera no tienen las oportunidades de generarse dinero que en la cárcel aprendieron, ya sea vendiendo algo o haciendo algún tipo de servicio.
La mayoría de las mamás de esos hombres ya en la senectud, han muerto, siendo ellas las únicas que los apoyaban y visitaban de vez en cuando.

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
¿Estamos unidos mexicanos? Columnas
2020-06-05 - 01:25
Violencia política, partidos y tribunal Columnas
2020-06-05 - 00:59
Ni los médicos creen en cifras oficiales Columnas
2020-06-05 - 00:56
Salgamos del virreinato Columnas
2020-06-05 - 00:53
Línea 13 Columnas
2020-06-05 - 00:46
+ -