La crisis política que se vive en Perú ha sido una de las más graves en los últimos años por una serie de factores, entre ellos la corrupción, la polarización política y la falta de un liderazgo efectivo.
Los escándalos de corrupción que han salpicado a varios líderes políticos y empresarios han erosionado la confianza del público en el sistema político y económico del país. Esto ha llevado a una desconfianza generalizada en las instituciones del Estado, a una paralización del sistema político y ha dificultado la solución de los problemas del país. Esto es lo que ha llevado a ese país a tener seis presidentes desde 2016. Las protestas se han intensificado desde diciembre luego de que Pedro Castillo anunciara su decisión de disolver el Congreso.
Desde el inicio de su mandato en julio de 2021, solo empeoró la situación del país. Castillo fue objeto de investigaciones penales y acusaciones por haber dirigido una organización criminal para beneficiarse de contratos públicos y obstruir la justicia. Tras el anunció de disolver el Congreso, calificado como golpe de Estado, ya se estaba votando por su destitución por “incapacidad moral” y en cuestión de horas la fiscalía ordenó su detención por el delito de “rebelión”. Después de eso, el 7 de diciembre, Dina Boularte quien era la vicepresidenta, tomó protesta como la primera mujer en ocupar el cargo de presidenta en Perú, quien entre discursos está a favor de tener un gobierno de unidad nacional, el combate a la corrupción política y rechazó el intento de golpe de Estado por parte del ex mandatario.
Desde ese entonces, las protestas en contra del gobierno se desataron, los manifestantes exigen ahora la renuncia de Dina Boularte, el cierre del Congreso y adelantar las nuevas elecciones hasta la liberación de Pedro Castillo. El pasado 14 de diciembre el gobierno peruano declaró el estado de emergencia, suspendiendo libertades civiles durante 30 días. Perú cada vez se ve más afectado y atrapado en retos que no han podido enfrentar, en noviembre del año pasado el país tenía la tasa de inseguridad alimentaria más alta de América del sur, mientras que una cuarta parte de los 33 millones de peruanos viven en pobreza, de acuerdo con Naciones Unidas.
La corrupción crónica es lo que impide que la situación del país mejore, lamentablemente la crisis que enfrenta no termina con la destitución y llegada de nuevos gobernantes.