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Culpable soy yo

Culpable soy yo

Columnas lunes 15 de junio de 2020 - 01:45

Pues sí, el llamado a tomar las calles le resultó al presidente Andrés Manuel López Obrador, una gran cantidad de personas ya salieron en la Ciudad de México para comer en puestos ambulantes sin contemplar ninguna medida de prevención a pesar de que los contagios por coronavirus están al alza. Tal pareciera que es más importante darle gusto al estómago que temerle a una enfermedad que ha cobrado la vida de cerca de 18 mil mexicanos.

Eso sí, en su decálogo sobre salud, el tabasqueño se lavó las manos en caso de que las estadísticas superen lo que dicen habrá en contagios porque ya con lo que hemos vivido “tuvieron que aprender a cuidarse”, por lo que “culpable soy yo”.

¿A quién responsabilizamos de esta actitud tan imprudente? Si bien es cierto que somos personas adultas, con criterio y libre albedrío, también lo es que en nuestro país elegimos a un representante, en este caso al presidente, para que nos garantice una vida libre de peligros: desde agresiones de la delincuencia hasta enfermedades que matan como es el caso del Covid-19.

En mi opinión, los pronósticos de cuándo alcanzaríamos la crisis máxima de contagios fue un factor para lo que estamos viviendo en estos momentos: nos metieron a nuestras casas antes de tiempo y nos sacan, vía invitación de que no pasa nada, en plena crisis de contagios y decesos.

La administración del presidente López Obrador lleva encima la muerte de esos 18 mil mexicanos por no tomar con seriedad una pandemia, que ya habíamos visto golpeaba duramente a algunos países de Europa: España, Italia, Inglaterra y Alemania y que por obviedad llegaría a México en cualquier momento como sucedió. Aquí nos dijeron “no pasa nada” y ya llevamos más de 136 mil contagios y tristemente alrededor de 18 mil personas muertas.

El hartazgo por el confinamiento de más de tres meses con el cuento de que “ahora sí llegó” el lobo explotó, y ante la equivocada invitación del primer mandatario de salir de sus casas, ir a comer, a los parques, museos y gastar lo que no se tiene le hicieron caso y hoy en lo más severo de la pandemia las familias hicieron suyas las calles sin reflexionar que al lado, hombro con hombro, los acompaña la muerte.

¿Qué llevó al jefe del Ejecutivo a pedir tal absurdo? La crisis económica que estamos padeciendo con más de un millón de pérdidas de empleos, quiebre de micro, pequeñas y medianas empresas y su negación a apoyarlas económicamente porque los recursos públicos son para proyectos que, según expertos, serán tremendos fracasos. La refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía, además de los programas clientelares son más importantes que apoyar a los trabajadores.

Ojalá me equivoque y no veamos en los próximos días una cantidad considerable de enfermos que ahora sí saturarán hospitales porque por irresponsables se contagiaron de coronavirus.


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/CR

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