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De derecha a izquierda

De derecha a izquierda

Columnas martes 01 de septiembre de 2020 - 00:55

Cada vez me convenzo más de que, generalmente, cada quién ve sólo por sí mismo, lo cual es muy natural, pues no sería sano que por procurar al semejante se descuidara uno.
La mayoría siempre vemos solo por nosotros mismos, aunque tengamos resuelto lo personal y podamos apoyar a nuestros congéneres, pero ser solidario o no, es ya una cosa personal.
Y no se diga en política, por lo general he visto que la tendencia es a cambiar de partido, de puesto, etcétera, únicamente con el propósito de llevar agua al molino de cada quien.
Afortunadamente hay algunas personas que se mantienen fieles a sus principios, aun con el riesgo de morir, como Federico García Lorca, quien fue asesinado el 18 de agosto de 1936, por su amistad con personajes afines al socialismo y su simpatía por la izquierda, lo cual —creo— se reflejaba en sus obras e incomodaba a los fascistas.
Otro es el caso de Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, Italia, 9 de septiembre de 1908 Turín, Italia, 27 de agosto de 1950) , a quien se señaló como fascista, cosa que es muy vaga y poco probable, pues sufrió el exilio por sus críticas al fascismo y después se afilió al Partido Comunista Italiano.
Yo le creo más a quien se mueve de la izquierda a la derecha, porque quiere decir que, por fin, reconoció su hambre, y no le creo nada a aquellos que militaron en un partido de derecha o de centro y un día se dan cuenta que estaban en el partido equivocado y se convierten en paladines de la justicia y luchadores por las causas del pueblo, de esos, yo desconfiaría, pero cada quien sabe.
Generalmente no me gusta saber de la vida de los escritores, ni de los artistas en general, pues me parece que su obra tuvo lugar a pesar de y no debido a su bienestar o su desgracia; si fuera por nuestros vicios o virtudes, seríamos muchos los alcohólicos que escribiríamos como Edgar Alan Poe, lo cual no ocurre.
Por lo dicho, prefiero no decir nada más sobre la vida de Cesare Pavese, de quien lo primero que conocí fue el poema Trabajar cansa, que leí en una revista (ya no me acuerdo cual, pero me dejó muchos días pensando en mi propia vida).
Siempre que leo a Pavese encuentro algo que me sorprende, por ejemplo, recientemente, en el poema Los mares del sur, hallé unos versos que me recordaron a Ismael, el narrador de Moby Dick:
Solo un sueño/ le ha quedado en la sangre: una vez navegó/ como fogonero en un barco pesquero holandés, el Cetáceo;/ vio volar los pesados arpones al sol,/ vio huir ballenas entre espumas de sangre,/ perseguirlas, lancear sus colas levantadas.
Y apenas hallé este otro poema de Cesare Pavese, que viene a cuento por la situación actual:
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo pesar
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh esperanza,
ese día también nosotros sabremos
que eres la vida y eres la nada.
Para todos la muerte tiene una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como ver aparecer en el espejo
un rostro muerto,
como escuchar un labio cerrado.
Descenderemos al abismo mudos.
22 de marzo de 1950

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/CR

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