Por Magdiel Gómez Muñiz
@magdielgmg
Enrique Cabrero, estudioso del eje municipal, sostenía que: “son los ayuntamientos del país los que han tenido que enfrentar una nueva dinámica de interlocución con la ciudadanía. Son los primeros que han tenido que –normalizar- las alternancias de partidos políticos en el poder. Son los primeros que han tenido que imaginar nuevas estrategias para la acción pública basadas en la generación de consensos, en la creación de redes sociales diversas y en la construcción de nuevos marcos de gobernabilidad.”
Todo lo anterior, valida a la imperiosa necesidad de innovar desde lo municipal, dotar de recursos indispensables para garantizar autonomía y fortalecer los escenarios democráticos de participación ciudadana en territorios heterogéneos.
Para que lo anterior suceda, la apuesta es cocrear un gobierno responsable que para estar a la altura de las expectativas ciudadanas. Se vuelve obligado implementar buenas prácticas en la confección de agendas públicas. Involucrar a todos los sectores para crear un común denominador llamado inmediatez y cercanía impostergable al diálogo, transferencia e implementación de políticas públicas tendientes a originar nodos solidarios y redes de colaboración orgánica.
Con la convicción de satisfacer las demandas ciudadanas, la apuesta en las administraciones públicas municipales es, dejar atrás los esquemas tradicionales de gestión para dar paso a una relación intercomunitaria con indicadores que faciliten la medición del desempeño y consolidar nuevas capacidades institucionales en todas las Secretarías y/o Direcciones municipales.
Por mencionar una serie de casos de éxito recuperados de diferentes zonas metropolitanas del país; se enuncian las siguientes experiencias:
a) Invertir en programas destinados para la salud infantil en los planteles escolares de educación básica.
b) Impulsar diagnósticos integrales para que las comunidades artísticas y los representantes de las colonias, diseñen Redes Culturales para focalizar los servicios de promoción cultural y educativa en las zonas de atención prioritarias.
c) Invertir recurso para el manejo integral del agua como agenda prioritaria hacia el 2030 y así, reducir los rezagos de más de diez años que padecen las 74 zonas metropolitanas de México.
d) Replantear la nueva mecánica operativa en alumbrado público sustentable para el ahorro y reducción en consumos de energía con respecto los desafíos de la agenda del Programa ONU-Habitat.
e) Apostar a las agendas sustentables con programas insignia como lo pueden ser los “Corredores Verdes Urbanos”, “Parques de Metropolitanos de Bolsillo”, y volver a recuperar los puntos de encuentro con la naturaleza a través de bosques urbanos.
Sin duda, las anteriores experiencias asegurarían la importancia de apostar a los municipios que en voz de Don Ignacio L. Vallarta: “el municipio es la base necesaria del Estado,” además de ser el primer orden de gobierno que tiene contacto directo con la comunidad que demanda más y mejores servicios. Con dialogo y cooperación, el rumbo adónde se quiere llevar al municipio rebasa ejercicios estériles de burocracias ineficientes.
Lo municipal, es y seguirá siendo la plataforma para el desarrollo económico y político de la nación. Porque en lo municipal es el laboratorio donde se gesta la interconexión para las causas justas, el fortalecimiento de los derechos humanos y las dinámicas de nuevas éticas cosmopolitas.