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Columnas
Una persona que conoce desde hace años a Donald Trump me comentó que tiene una tendencia, que se ha incrementado sin duda, humillar a la gente, lo disfruta, el viernes pasado en su papel de presidente de la nación más importante del mundo se mostró en pleno.
Durante una reunión extraordinaria que Donald Trump sostuvo con Volodymyr Zelensky en Washington, el intercambio de ideas entre ambos subió de tono al grado que el republicano estuvo a punto de perder los estribos.
El encuentro anunciado inicialmente entre los mandatarios se fue desdibujando hasta convertirse en un encontronazo…la reunión inició de manera cordial abordando la problemática que Ucrania enfrenta con Rusia desde hace tres años, el mandatario europeo de manera recurrente cuestionó a otro de los asistentes, el vicepresidente James David (JD) Vance quien también se encontraba presente en la Oficina Oval.
El brazo derecho de Trump puso en tela de juicio la gratitud del líder europeo por la ayuda financiera y militar que Estados Unidos le ha brindado.
Incluso, cuestionó la estrategia planteada por Zelensky para tratar de establecer un acuerdo con Rusia para finalizar el conflicto bélico entre ambos países… “estoy hablando del tipo de diplomacia que va a poner fin a la destrucción de su país. Creo que es una falta de respeto que venga a la Oficina Oval a intentar litigar esto frente a los medios estadounidenses”.
Ya envalentonado, JD Vance, le dijo al presidente de Ucrania…” en este momento, ustedes están por ahí obligando a los reclutas a ir al frente porque tienen problemas de personal; debería agradecerle al presidente por intentar poner fin a este conflicto”.
Todo este espectáculo, que me atrevo a decir, planeó el mismo Donald Trump, se dio frente a los periodistas que atestiguaban el encuentro, bueno encontronazo como resultó.
Según avanzaron las horas, incluso pasaron los días, la percepción sobre el accionar del presidente estadounidense y su mano derecha revelan una maleficencia en la que, el centro y receptor de intensión cayó en el mandatario europeo que nunca esperaron respondiera a los ataques e incluso agresión manifiesta., No, nunca lo pensaron y mucho menos lo esperaron.
El episodio entre Trump y Zelensky concluyó antes de lo programado, el inquilino de la Casa Blanca le pidió a su homólogo se trasladará a uno de los salones contiguos a la Oficina Oval, mientras él se reunía con su secretario de Estado, Marco Rubio, el de la Defensa, Pete Hegseth y el vicepresidente, JD Vance, donde acordaron finalizar la reunión al no cumplirse los objetivos planteados y se supo consideraron una falta de respeto del visitante, por lo que Trump, le pidió a Rubio que despidiera a Zelensky y su pequeña comitiva.
Trump ya no dio la cara.
@arnc7