A Estados Unidos le sirve una alianza con Ovidio Guzmán porque lo que quiere es dar y acabar con la red de vinculaciones que producen, trasladan, comercializan y limpian el recurso con el que se compra droga en su territorio. Quieren dar con toda la cadena y lesionar las relaciones que se conjugan y ocasionan centenares de miles de muertes por sobre dosis y millones de adictos a sustancias ilegales entre su población joven.
Estados Unidos no tiene por qué explicarle a México con quién se junta ni a quien invita a su casa y menos las condiciones de sus relaciones de conveniencia. Si cuestionamos la libertad que tienen los vecinos de atacar un problema según sus esquemas de justicia, creencia o conveniencia, hemos perdido el foco. EL MAGO YA PERDIÓ AL CONEJO.
Y la pesadilla apenas comienza porque con Ovidio, Joaquín , su otro hermano y el “Mayo” se atiende solo a un grupo de delincuencia organizada considerada como terrorista por la Unión Americana. Faltan toooodoooos los demás. La cantata de Ovidio es uno de los episodios y no necesariamente el más importante. Faltan 5 grupos terroristas por combatir. Y cada uno tendrá que ponerse a “cantar”.
Si Ovidio y su abogado les representan dolores de cabeza, imagine la migraña que enfrentará el Gobierno con otros cinco relatos similares.
La que estima claramente como una negativa de cooperación, Estados Unidos ya nos la está cobrando.
La negativa a entregar las fichas políticas vinculadas con los grupos de delincuencia organizada ha propiciado que nos presenten las primeras facturas basadas en la relación comercial. No dejaremos de exportar mercancías a Estados Unidos pero de aquí y en lo sucesivo el flujo va a ser menor sin duda. Ayudará el 30 por ciento extra de arancel al existente en productos no manufacturados por empresas norteamericanas en suelo estadounidense.
Una factura a pagar ya es el tercer cierre de frontera a la exportación de ganado en pie en menos de un año. Otra factura será el limitar el acceso del jitomate mexicano a suelo estadounidense. Muchas más en la aplicación de aranceles, retiro de visas, endurecimiento de aceptación de las que se soliciten, aranceles a piezas que no sean producidas en Estados Unidos y ya encontrarán la vía para complicarnos la vida porque finalmente si, bajo su perspectiva no hemos cooperado en la solución de sus emergencias ellos no tendrán por qué atender las nuestras.
El caso del tercer cierre de frontera a la exportación de ganado mexicano en pie es un claro ejemplo. Estados Unidos vive en algunas regiones de su territorio un problema de gripe aviar y nosotros no hemos cerrado nuestra frontera a sus exportaciones porque hay cercos sanitarios que evitan esa decisión extrema. Pudo haberlo aplicado en el caso del ganado de res Estados Unidos pero no lo hace porque no tiene voluntad de seguir apoyando a un país que no responde como ellos desean y esperan.
Nuestra economía, por factores diversos, ronda el estancamiento y con una guerra arancelaria de nuestro principal socio comercial es muy posible que el país incurra en una recesión. Siempre habrá manera de responsabilizar al Presidente vecino pero en honor a la verdad en el estancamiento económico que presenta el país Trump no ha sido el único factor que ha ocasionado la situación que enfrentamos aunque sí lo que en lo sucesivo ocurra luego de una determinación arancelaria intencionalmente diseñada para afectar el resultado económico vecino.
El 30% de arancel de más lleva ese propósito: hacer daño a México.
La Presidenta deberá valorar en una decisión que no será cómoda si mantiene las cabezas de políticos relacionadas con el narcotráfico en sus lugares de representación pública con la factura que tendrá que socializarse o si acepta que poco a poco vayan cayendo esas piezas que todos sabemos de su existencia.
En una de esas el mago localiza a su conejo