Aunque después de las elecciones que tuvieron lugar en Coahuila y el Estado de México prácticamente se dio el banderazo de salida para la carrera presidencial por el 2024, las lecciones sobre estos comicios celebrados el pasado 4 de junio, no quedan del todo en el pasado, aún no hay que darle vuelta a la página y siguen siendo dignos de considerarse.
Contra el argumento de que en el Estado de México el resultado es que el triunfo le favoreció a Delfina Gómez y eso no se le puede regatear, hay que destacar que el PRI es el principal participante en la alianza “Va por México” y está muy lejos de convertirse en una fuerza opositora pequeña, ya que en lo referente a los datos duros, el Revolucionario Institucional que lidera Alejandro Moreno, aportó a la entidad mexiquense y a quien fuera su candidata, Alejandra del Moral, alrededor de 2.3 millones de votos, lo que equivale a aproximadamente, el 70 por ciento de los sufragios que obtuvo “Va por México” y con eso, el partido tricolor quedó por encima de los otros dos institutos políticos que conforman dicha coalición, el PRD y el PAN porque incluso, creció con más de 34 mil votos adicionales.
Cuando hace ya más de 20 años, el PRI perdió la presidencia de la República y, como se decía en aquellas épocas electorales, el tricolor fue sacado de Los Pinos, si algo le costó trabajo, fue convertirse en oposición. De hecho fueron muchos los errores y los traspiés y se registraron las consecuentes migraciones de mucha militancia tricolor a otros partidos, pero ello no quiere decir que el otrora poderoso partido esté a punto de extinguirse.
En este sentido, las opiniones están divididas, pero muchos consideran que los votos que el PRI aportó en las elecciones del Edomex el pasado 4 de junio, son factor fundamental para sostener las aspiraciones de “Va por México” para el 2024. No hay que soslayar que es el único instituto político que todavía cuenta con un voto duro importante en todos los estados del país.
Para el año entrante, el PRI tendría un papel preponderante en “Va por México” que por lo demás, le ha venido recortando en cuanto a preferencias electorales a la 4T y el ejemplo más significativo se demuestra en el Estado de México, donde al inicio de las campañas la candidata de “Va por México”, empezó 20 puntos debajo de la coalición “Juntos Haremos Historia” y el día de la jornada electoral, las distancias se cerraron y Delfina Gómez ganó por 8 puntos.
Lo que debe de tomarse en cuenta también, es que la elección presidencial del 2024, ganará la coalición que tenga la estructura electoral más eficiente y operativa, pero sobre todo, que cuente con la capacidad de enfrentar a la aplastante maquinaria electoral en que se ha convertido Morena.
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