La reciente aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 por parte de la Cámara de Diputaciones del Congreso de la Unión marcó un momento decisivo para el Instituto Nacional Electoral. Como cada año, el INE presentó un proyecto presupuestal sustentado en la magnitud de sus responsabilidades constitucionales, especialmente después de haber organizado la elección federal y locales concurrentes más grande de nuestra historia, así como la extraordinaria del Poder Judicial Federal y locales. Sin embargo, en esta ocasión, la Cámara decidió realizar una reducción significativa al presupuesto originalmente solicitado. Ahora el Instituto se encuentra en proceso de armonización, para adecuarse a los recursos aprobados.
Este proceso, lejos de significar un retroceso o una confrontación institucional como antes ocurría, este gran Instituto, hoy da muestra de entereza y la capacidad que se ha construido. El actual INE ya no transita los viejos caminos de la impugnación recurrente del presupuesto, práctica que de 2019 a 2023 tensó la relación entre un Poder y un órgano constitucional autónomo, que colocaba a este último en dinámicas que poco abonaban a la confianza ciudadana. Hoy demostramos que somos una institución madura, responsable y consciente del contexto nacional.
Bajo la conducción de nuestra Presidenta del Consejo General, hemos entendido que la tarea más importante es servir a la ciudadanía, no defender inercias administrativas, presupuestalesy personales. En lugar de preguntar “por qué recortan”, la pregunta que guía nuestro esfuerzo es “cómo cumplimos mejor con lo que tenemos y más”. Esta actitud no es menor: es la base de una vocación pública sólida, de un INE que dice “sí se puede”, incluso cuando el escenario se torna más complejo.
Este compromiso honra nuestra obligación con México. Porque en el servicio público, pocas tareas son tan nobles como proteger el derecho de todas y todos a elegir, en libertad, a quienes ocupan los cargos de representación popular. Ese es el corazón del INE y la razón por la cual, pese a las dificultades, avanzamos con convicción.
La Presidencia del Instituto nos ha recordado que las instituciones se engrandecen cuando quienes las conducen lo hacen con integridad, serenidad y sentido público. Hoy contamos con un liderazgo sólido que apuesta por la cooperación interinstitucional y por la responsabilidad antes que por la confrontación estéril producto de situaciones de egos. Y eso, en tiempos en que la polarización amenaza con convertirse en norma, es una lección invaluable.
Con esta visión, ya nos preparamos para el desafío mayor que está por venir. Durante el primer semestre de 2026, estaremos inmersas e inmersos en las actividades preparatorias del próximo proceso electoral federal. La primera semana de septiembre inicia formalmente el proceso y el país volverá a depositar en el INE su confianza para garantizar la equidad, la imparcialidad y la certeza.
Estoy segura de que sabremos responder a esa exigencia. Tenemos una institución sólida, con personal profesional, comprometido y consciente de la importancia de cada una de sus tareas. La reducción presupuestal no disminuye nuestra responsabilidad; al contrario, nos obliga a innovar, optimizar y fortalecer nuestros mecanismos de operación para estar a la altura del momento histórico que se aproxima.
Quienes integramos el INE sabemos que nuestro trabajo es silencioso, altamente especializado y muchas veces incomprendido. Pero también sabemos que México reconoce la importancia de contar con una autoridad electoral independiente, profesional y capaz. Ese reconocimiento es el motor de nuestra labor cotidiana.
Por ello, más allá de los ajustes, lo que debe prevalecer es la certeza de que el INE continúa firme. Que responde con profesionalismo. Que sabe adaptarse sin renunciar a su esencia. Y que, bajo un liderazgo que privilegia la responsabilidad democrática por encima de cualquier circunstancia, seguirá garantizando que cada voto cuente y se cuente bien. México merece instituciones fuertes. Y en el INE trabajamos personas con profundo amor a México y al servicio público; por ello, aún con menos recursos, seguiremos dando los mejores resultados.
Andrea Gutiérrez