El veracruzano Mauricio Kuri no puede negar su raigambre panistas ni admiración por Trump, de tal manera que plagia sus discursos para adaptarlos a la realidad del estado que gobierna: Querétaro.
Nadie colocó un muro a su familia cuando emigraron de Orizaba a Querétaro, y ahora se considera propietario de esta tierra que conquistó como en épocas de barbarie.
A él nadie le recriminó nacer en otro estado como sucedió con la actual gobernadora de Veracruz, a quien los mismos que ahora le hacen una caravana propia de la época monárquica le decían “La Zacatecana”.
Parafraseando al propio Trump, Mauricio Kuri señaló: Hay que hacer un muro en Querétaro y que lo paguen ellos”. Una frase que Trump había pronunciado desde la primera vez que gobernó Estados Unidos.
La percepción de propiedad de los espacios que gobiernan se convierte en una epidemia de la derecha, recordemos que el también panista Mauricio Tabe, alcalde de Miguel Hidalgo, pidió sacar de los territorios de la alcaldía las embajadas de Cuba y Nicaragua, y ahora pretende adueñarse del Parque Lira para rentarlo a una empresa privada.
El clasismo, el racismo, la discriminación que caracteriza a los panistas, intenta cancelar la vida de los demás, por el simple hecho de carecer de recursos. Creen que tienen derecho a anular personas como si se tratara de maniquíes, tal y como lo hace Trump.
Recientemente el PAN se radicaliza para sobrevivir, porque sin expresiones estridentes en los medios, simplemente desaparecería del mapa político. Sin militantes, sin dirigentes, sin líderes, sin candidatos, sin ideas, sin dirigentes, ni votos, su existencia se extingue.
Sin embargo, la propuesta de un muro alrededor de Querétaro rebasa cualquier propuesta partidista para caer en el retroceso que tanto adjudican al gobierno, son ellos los nostálgicos no sólo del pasado cuando gobernaban robando a los mexicanos, sino de la época feudal.
Kuri tendrá que crear una patrulla fronteriza que pueda deportar al resto del país a quienes intenten llegar a esa tierra prometida.
La raza superior de los panistas considera que a pesar de no representar a nadie, porque ya nadie se acuerda de ellos a la hora de votar, quieren aparecer como nobles personajes que dominan sus tierras y son dueños de vidas y haciendas. Sólo falta el derecho de pernada que su admirado Trump practicó varias veces.
Así, los panistas hacen alarde de superioridad cuando en realidad viven la más vergonzosa agonía, y tiempos extra como corriente política, aunque deban mostrar estar rozagantes y fuertes, pero la enfermedad terminal del conservadurismo muestra su evidente deceso.
Kuri privatizó el agua, de tal manera que al alejar del consumo esta necesidad vital, a personas de escasos recursos ya está instalada, sólo faltaría algo en concreto que les impida el paso a la fuerza.