Algunos, más que otros, han preservado la compostura con relación a las aspiraciones políticas. Con esta premisa, más allá de las reglas de participación que existen, creemos que es inevitable no ser parte de ese estallido que, hasta cierto punto, hemos adoptado como parte de nuestra cultura. Hablamos de los procesos que se juegan con mucha antelación. Muchos, de hecho, se aferran a mantenerse en ese mosaico de la competitividad dado el tiempo que, con anticipación, hicieron promoción de su imagen.
Podemos decir que, de forma oportuna, uno que otro supo cómo encontrar el hilo conductor para realizar las encomiendas del mandato popular y, de forma paralela, meterse de lleno a un clima de participación adelantado. De ese modo, y ante la posibilidad de colarse a la coordinación de la defensa del voto, han optado por dejar el encargo que les delegaron. En el Senado, por ejemplo, fuimos testigos de un par de renuncias.
Ahondando más en el tema, lo vimos hace algunos días; Santiago Nieto puso sobre la mesa de Ebrard su renuncia a la titularidad del IMPI. Él, a través de varios medios de comunicación, se pronunció por ser partícipe de una nueva encomienda ahora que tendrá mayor contacto con la población. Es, en ese sentido, un hecho inexorable su llegada a la coordinación de la defensa del voto. Lo que está viviendo, por ejemplo, es una oportunidad inmejorable para terminar con la hegemonía del PAN en aquel enclave. De acuerdo con algunos datos que se publicaron recientemente, Nieto Castillo ha emparejado los cartones con Acción Nacional. Todo eso, ahora que la Cuarta
Transformación vive su mayor apoteosis, nos hace suponer que el panismo caerá a la segunda posición ante la caótica crisis que padece.
También podemos hacer alusión a lo que sucede en Chihuahua. Será algo similar a lo que pasará con Querétaro, mayormente ahora que la gobernadora Maru Campos vive una profunda crisis de credibilidad por lo que aconteció. Ante esa puerta que se abrió, ahora que la eficiencia del alcalde de Ciudad Juárez ha trascendido, Cruz Pérez se afianza en la cima de las preferencias del grueso de la población. De hecho, podemos hacer una interpretación de la ventaja holgada que ha ido acumulando en los últimos meses. Para los que seguimos de cerca las metodologías demoscópicas, nos hemos dado cuenta de que, desde hace tiempo, el edil rebasó a la senadora Andrea Chávez. Esa es la parte más fundamental, máxime ahora que entramos a la recta final en la que se optará por el mejor perfil para lograr la hazaña en el norte del país.
Otro de los acontecimientos relevantes que se darán en México, ahora que la dirección del partido guinda ratifique a Tatiana Clouthier como su abanderada de Morena, será romper con la hegemonía del PRI y Movimiento Ciudadano en el norte del país. Desde luego que es un inmenso desafío; sin embargo, Tatiana está acostumbrada a la enorme presión de una campaña. Esas labores, en dos elecciones presidenciales, fueron la prueba para demostrar la capacidad. Con López Obrador, por ejemplo, le tocó la encomienda de coordinar sus actividades de campaña. Ese periodo sirvió para destacar al formar parte del primer círculo en donde se tomaban las decisiones más sustanciales. Toda esa sapiencia, desde que decidió levantar la mano, la afianzó en la primera posición en el ánimo de los militantes, mayormente al desplazar a personajes de renombre en Nuevo León.
Si hablamos de personajes que han tomado la delantera, sin duda, tenemos que ahondar en la irrupción de la senadora de la República, Ruth González. Ella, aunque ha sido mesurada en sus comentarios, tiene en mente solicitar licencia para meterse de lleno en la carrera por la gubernatura de San Luis Potosí. Su enorme cercanía con la población, ahora que vivimos tiempos decisivos, le ha permitido afianzarse en la cima. De hecho, la legisladora les ha mandado un claro mensaje y, con otras palabras, ha dicho que está interesada en reemplazar el buen funcionamiento de Ricardo Gallardo. No habló precisamente así, pero todas las condiciones se están alineando para que se privilegie una candidatura de unidad en el Verde a favor de ella.
Donde también debemos leer las circunstancias de lo inminente, sin duda, son en cuatro enclaves cruciales para los planes que tiene la presidenta de México. Hablamos de Baja California, Tlaxcala, Sonora y Sinaloa. Un elemento común de ello, en definitiva, es que las encuestas, conforme a su ponderación, ponen en primer lugar a las senadoras de la república que tienen un claro margen que, desde luego, marcará la diferencia para hacerse de la coordinación de la defensa del voto. En ese orden, dada su inmensa cercanía con la población, hablamos de Julieta Ramírez, Ana Lilia Rivera, Lorenia Valles e Imelda Castro. Todas ellas, de cara a lo que se avecina, son potencialmente las favoritas para quedarse con la estafeta de Morena y, por ende, perfilarse como futuras gobernadoras de sus enclaves.
En todos los estados que nombramos, evidentemente, la estructura partidista hegemónica saldrá fortalecida porque habrá unidad. El único estado que llama poderosamente la atención, por lo dividido que están las opiniones, es la entidad de Zacatecas. Tiene razón el senador Saúl Monreal. Mucha de la unidad dependerá de la flexibilidad con que se tomen decisiones que, a la postre, repercutan en el triunfo. Conociendo el enorme olfato de la presidenta Sheinbaum y de Ariadna Montiel, queda claro que se tomará muy en cuenta el derecho legítimo del menor de los Monreal. Para poner fin a una posible discordia entre las partes, tal y como pasó con las llamadas corcholatas, le pueden ofrecer a Saúl una posición clave para el próximo gobierno estatal de aquel punto del país. Algo similar a lo que sucedió con los presidenciables para encauzar la unidad. Ante todo: primero está el fortalecimiento interno de las estructuras territoriales, eso queda claro. Es, de igual forma, una prioridad de Citlalli Hernández, una mujer que sabe tejer acuerdos al más alto nivel.