La dermatóloga pediatra Helena Vidaurri de la Cruz, adscrita al Hospital General de México “Eduardo Liceaga”, señaló que las marcas de nacimiento deben ser evaluadas por especialistas, ya que algunas pueden estar relacionadas con trastornos del desarrollo que afectan órganos como el cerebro, los ojos, los huesos o los músculos.
Explicó que la piel de un bebé debe presentar color y textura uniformes, por lo que cualquier alteración requiere atención médica. Advirtió que no debe asumirse que estas marcas son lunares benignos que desaparecerán por sí solos, pues en ciertos casos pueden implicar riesgos de salud.
La especialista indicó que la melanocitosis dérmica es la marca más frecuente en México, caracterizada por manchas azuladas o verdosas en la región lumbar, presentes en la mayoría de los niños mestizos. Sin embargo, destacó que los nevos melanocíticos congénitos de gran tamaño y las marcas de tipo vascular requieren vigilancia integral, ya que pueden involucrar vasos sanguíneos y demandar atención multidisciplinaria.
De acuerdo con la dermatóloga, entre 1 y 3 por ciento de los recién nacidos presenta alguna marca que requiere seguimiento. Subrayó que estas alteraciones no pueden prevenirse durante el embarazo, ya que se originan por factores genéticos en la formación temprana del individuo.
El tratamiento depende de las características de cada paciente, pero la estrategia fundamental es revisar la piel del recién nacido como parte de la valoración integral y referirlo a dermatología pediátrica para garantizar un diagnóstico oportuno.