facebook comscore
Feminismo, revolución en marcha

Feminismo, revolución en marcha

Columnas jueves 12 de marzo de 2020 - 01:59

Cuando se limitó el poder absoluto del monarca inglés en 1651, parecía que se iniciaba una nueva era, pero fue hasta que se inventó la moderna máquina de vapor, un siglo más tarde, que la revolución industrial transformó el mundo.
Cuando Inglaterra necesitó recursos 
para sostener su política y decidió imponer medidas fiscales y comerciales, modificar las leyes y cambiar los pactos con sus colonias americanas, no imaginó que daba pie a la revolución de independencia, iniciada en 1776 y consumada en 1787 con la primera constitución escrita de la historia, que entraría en vigor en 1789.
Cuando el absolutismo monárquico francés despreció la insurgencia y desatendió el hambre del pueblo —que coman pasteles si no tienen pan, dicen que dijeron— no previeron que encendían la chispa que lo incendió todo, la que hizo que los súbditos se convirtieran en ciudadanos.
En todas las revoluciones hay un punto de inflexión, un ‘momentum’, que es crucial, definitivo, una circunstancia que vuelve incontenible el cambio estructural, la reforma profunda.
Hago este preámbulo, sin exactitud ni profundidad científica, ni mayor rigor histórico, para comentar dos cosas:
Primera, la revolución feminista no empezó recién, podríamos fijarla —con la arbitrariedad de otras fechas, todas válidas— en las batallas de las llamadas ‘suffragettes’, a principios del siglo XX, al grito de “deeds, not words” (hechos, no palabras). Ningún movimiento transformador nació, creció y triunfó en un día, son procesos largos, con altibajos, claroscuros, vueltas y revueltas.
Segunda, el ‘momentum’, el punto de inflexión de la revolución feminista en México, podría situarse en la crisis feminicida, en la barbarie sangrienta y cruel que estamos viviendo y que ha producido, de entrada, la marcha del 8 de marzo y el paro del 9 de marzo, ambos eventos de peso político indudable.
No empezó la terrible circunstancia que atraviesa nuestro país en este gobierno, sino hace décadas, y no está mal implementar una política de largo plazo para enfrentarla —es necesaria, indispensable— pero también urge una acción inmediata para contener la crisis de violencia que vivimos.
Creo que es erróneo creer que las explosiones de hartazgo e inconformidad se deben a planes concertados de opositores desesperados y derrotados; ya quisieran los partidos políticos tener la capacidad de convocatoria que observamos en marchas y paro. Si los partidos y los grupos de interés de cualquier tendencia —la anquilosada derecha y la anacrónica izquierda, tan rebasadas— se vieran en el espejo enorme del activismo ciudadano, se darían cuenta de su pequeñez y deformidad real.
Yo espero que el presidente lea correctamente, con la capacidad de brillante ‘zoon politikón’ que le caracteriza, lo que la revolución feminista —junto con el ecologismo— representa y no caiga en la trampa, tendida por la oposición a su gobierno, de equiparar la mezquina ambición politiquera y electoral de unos pocos, con la auténtica y genuina fuerza emergente de las mujeres en el mundo. Es urgente una política con perspectiva de género, más allá del humanismo.


Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.
/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Representantes populares de tiempo completo Columnas
2020-12-04 - 01:24
Fortalecer a las instituciones electorales Columnas
2020-12-04 - 01:07
NINGUNA PERSONA ES ESPECIAL Columnas
2020-12-04 - 01:06
Desactivación de colectivos Columnas
2020-12-04 - 01:05
+ -