La guerra polariza las sociedades del resto del planeta. La actividad bélica iniciada por Estados Unidos en Medio Oriente, es un problema que repercute en nuestro país, porque tiene de por medio el petróleo, producto que obliga a México a estar en el frente.
Nadie descarta que los incendios, incluso los derrames de combustible en puntos claves de producción de crudo pudieran ser sabotajes con la evidente intención de Trump de monopolizar los precios del crudo.
Trump tiene para su abasto y más, haya reservas que para el consumo interno no sea afectado con el cierre del Estrecho de Ormuz incluso el Mar Rojo.
Mientras esto sucede, la oposición en el país no deja de sostener obsesiones cotidianas que muestra la superficialidad del conocimiento de la realidad.
La necesidad de recurrir al fracking se debe a la urgencia de ser autónomos en gas y no depender en 80 por ciento de su venta desde Estados Unidos.
Para los opositores Trump es un héroe y los accidentes en cuestión de hidrocarburos con por descuido de los funcionarios de la 4T, que al suceder, aseguran que las consecuencias se minimizan.
La oposición intenta convencer a la población de que es más importante tener gasolina barata que ser una estrella más de Estados Unidos, país que no abarata precios a la gente, abarata costos a los empresarios.
Irán podría soportar una interrupción total de las exportaciones de petróleo de hasta por dos meses antes de verse obligado a reducir la producción, ante la amenaza de Trump de bloquear el tráfico marítimo.
El libro Exodus to New Israel, (2015) parafraseando aquel libro del escritor estadounidense León Uris, llamado Éxodo, (1958), del sionista Carlos Henri Cohen señala que para 2037, habrá un nuevo estado de Israel en Baja California Norte, dentro territorio mexicano. El libro ha sido interpretado como si se tratara de una Biblia para los judíos, y eso sin conocer, todavía que Israel se encuentra en ruinas.
El fanatismo de los judíos hace de cualquier medida política una palabra divina siempre y cuando convenga así a sus intereses, lo cual convierte el contenido del libro en una amenaza para nuestro país, disfrazado de dogma de fe, cuyo objetivo tiene varios años en los análisis de los sionistas.
Trump tendría a su patrón Israel, al lado, que se encargaría de exterminar a los migrantes, como lo ha hecho con los niños palestinos y su grandeza sería lo que nunca fue: un imperio.
A pesar de la impune rutina de la oposición que vive en su mundo de tiempos de paz eterna, México está implicado en la guerra, posee parte del motín que el depredador intenta robarle al mundo. Sería mejor que no descubrieran los opositores la proximidad de la barbarie, porque trabajarían para el enemigo.