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Guardadito, la palabra cancelada

Guardadito, la palabra cancelada

Columnas martes 07 de abril de 2020 - 00:56

Con seguridad alguna vez ha tenido la necesidad de buscar y utilizar un guardadito; algo imprevisto… bueno hasta un antojo, se vale por salud mental. Dice mi vecina que sin el guardadito que tenía en la bolsa del saco gris que colgó en su clóset le hubiera sido imposible reparar su refrigerador luego de la descarga eléctrica que le provocaron los fuertes vientos de la semana pasada.
De igual manera Oaxaca, por ejemplo, o Veracruz, e incluso el sureste siempre expuesto a la temporada de huracanes que, en ocasiones, parece ensañarse con la zona, sabían que hasta el pasado 2 de abril contaban con un guardadito para recuperarse del susto y continuar con su vida, lo más normal que se puediera.
Estas bolsas de recursos, en la formalidad, son los denominados fideicomisos (conformados con dinero público y privado) y que hasta el 31 de diciembre pasado sumaban 338 y reportaban 740 mil millones de pesos.
Pues como les comenté por decreto presidencial, desde el jueves pasado, dejaron de existir todos “los que no cuentan estructura orgánica, mandatos o análogos de carácter federal en los que funjan como unidades responsables o mandantes”; en concreto, 281 fideicomisos, cuyos recursos, 250 mil millones de pesos (casi un punto del PIB), deben ser recuperados y entregados al Gobierno a más tardar el próximo 15 de abril, en una semana.
¿Y para qué? El jefe del Ejecutivo aseguró que se trata de dinero que sumará a los programas sociales (no productivos, solo de ayuda); para reactivar la economía y otorgar créditos (no se aclara cómo se distribuirán); apuntalar a Pemex ante la caída de los precios del petróleo (el presupuesto 2020 contó con que el barril se vendiera en 49 dólares, el promedio en lo que va del año es de 20 dólares, hay un seguro que cubre la pérdida pero además de costoso, tampoco alcanza para cubrir el descalabro). Y finalmente para pagar deuda pública.
En estos días, sin respiro, una cosa lleva a la otra y nos olvidamos de los detalles que pueden convertirse en bolas de nieve que, en cualquier momento, pueden rodar sin control. Dejó de existir el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), con casi 10 mil millones de pesos. La naturaleza no tiene palabra y esperemos no haga acto de presencia.
También, eran muertes anunciadas, desapareció el Seguro Popular y el Fideicomiso para el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, éste con 27 mil 687 millones de pesos. Igual el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) con 11 mmp. Sin hablar de otros que tienen que ver con urbanización, cultura y pensiones. Todos esos guardaditos, que siempre tienen un fin a la bolsa del erario.
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), del Congreso, aclaró que el decreto contempla una cuarta parte de los recursos del total que aglutinan los fideicomisos, y equivale a 0.74 por ciento del PIB; es decir, 181 mil 440.3 millones de pesos. Lo demás son los guardaditos con los que contribuyó el sector privado y que, me imagino, habrán de devolver, ¿o no?


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/CR

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