No tengo duda que nuestra querida CDMX es una de las ciudades más cosmopolitas, versátiles, vivas y mágicas del mundo. La ciudad de México es ese pequeño monstruo lleno de caos y locura pero que con esa misma energía y fuerza nos llena de felicidad a todos los que la habitamos.
Así, una de las cosas más maravillosas que tiene la gran capital mexicana es la disponibilidad de bienes y servicios a los que podemos tener acceso. Y no sólo sobre bienes nacionales sino que es un punto tan estratégico en el mundo que todo él se manifiesta en este espacio ya sea con su cultura, con su gente y por supuesto con su gastronomía.
Y qué mejor para los que somos amantes del buen comer, que podemos disponer no sólo de maravillosos restaurantes y espacios culinarios donde podemos tener servicio completo en nuestra mesa, sino que también existen espacios donde tenemos acceso a las delicias del mundo para preparar nuestros platillos en casa.
Una reunión con varios amantes de la buena vida y el mejor comer, nos llevó a conocer Hanseatik. Ubicado en la zona de Santa Fe, Hanseatik es una propuesta maravillosa llena de delicia de todo el mundo, repleta de calidad, sabor, elegancia y glamour culinario.
Desde que uno llega, la experiencia ante los anaqueles es gratamente invasiva a los sentidos, llena de colores, sabores, texturas y tamaños de productos diversos de distintas regiones del mundo. Ahí podemos encontrar desde unas exclusivas olivas gigantes, pasando por los balsámicos más extensos de Modena, encontrando vinos de diferentes regiones y saboreando diferentes ofertas de la tierra y el mar de todo el mundo.
Dentro de las cosas que destacan encontramos salmones, bacalao, patés, crustáceos varios y lonjas de los mejores jamones.
De lo mejor del lugar es también la competitividad de los precios respecto de cualquier otro lugar donde se tiene que adquirir los bienes por separado. Eso hace de Hanseatik una magnífica opción para hacer una compra excelsa que engalane la mesa de cualquier comedor.
No quiero omitir que nuestra visita fue en realidad motivada por un curso para preparar pizza con el maestro pizzaiolo Alejandro Rojas. La calidad de los ingredientes fue suprema, la convivencia magnífica y el aprendizaje oportuno. Sin duda algo que pueden experimentar.
Así pues queridos amantes del buen comer, engalanen sus alacenas visitando Hanseatik, les prometo que no se van a arrepentir.
¡Buen provecho!
Amante del buen comer