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Columnas
Un factor que impulsó la economía de China fue contratar en obra pública más trabajadores de los necesarios para reactivar la economía, la intención nunca fue crear obras y recuperar la inversión como si se tratara de empresa privada, sino de dar en cada proyecto, la posibilidad de haya más personas empleadas y convertirlas en consumidores potenciales.
Hay varias anécdotas de los viajes de funcionarios púbicos mexicanos que en los últimos 30 años cuestionaban el número, aparentemente exagerado, de trabajadores para una obra en ese país, y respondían que la administración pública, es muy diferente a la visión de un proyecto privado.
Como en México toda obra pública tuvo intervención privada, todos siguen el esquema de saber en cuánto tiempo se recuperará la inversión de Dos Bocas, del Tren Maya o del Tren Transístmico, como si fueran obras aisladas y no plataformas de despegue de la economía, que repercuten en otras actividades y otras obras. La obsesión por seguir pensando como en el pasado, impera sobre el sentido común, las críticas se centran en confundir obra pública con obra privada, deuda pública con deuda privada, educación pública con educación privada. Son todas ellas diferentes con destinos y pensamiento opuesto.
Existen actividades que deben ser subsidiadas por muchos años, así como lo hicieron con los medios de información tradicionales, a los que mantuvieron como si se tratara de obra pública cuando eran sólo vocingleros de los gobiernos, su labor era considerada de interés público cuando en realidad sólo era propaganda.
Existe una visión empresarial, que llega en los 80 al país, con De la Madrid, que intentaba adelgazar al Estado de la mayoría de sus responsabilidades públicas y quedarse sólo con la seguridad. Postura de personajes que aún sobreviven en la política de América Latina, como es el caso de Javier Milei, Jair Bolsonaro, Eduardo Verástegui, que se van quedando al lado del camino de la historia.
Recuperar la inversión en obra pública significa desconocer las funciones del Estado y las tareas cotidianas del gobierno. Es como si se exigiera que una escuela primaria recuperara la inversión de su construcción y mantenimiento. La propuesta de adelgazar el Estado demostró su inoperancia, y pasa de ser una consigna de derecha a un capricho de la ultraderecha que influye todavía en algunos.
Una fiebre de privatizaciones fortaleció a la derecha a finales del siglo pasado, su ineficacia puede verse en la quiebra financiera de países como Francia, Alemania, España, Italia, En América Latina hay países con economía en crisis como Argentina y Perú, consecuencia de esas medidas, donde la derecha afectó la economía y ante la debacle, en Europa arrebatan prestaciones que por derecho habían adquirido sus habitantes.
En México hay todavía resquicios de estas intenciones, en la derecha, principalmente en el PAN.