La posibilidad de que Canadá y Estados Unidos abandonen el TEMEC y se centren en operar entre ellos un acuerdo amplio en materia comercial dejando de lado a México es altamente improbable pero no por falta de ganas.
Canadá ya lo manifestó a principios de este año. NO MÁS ACUERDO COMERCIAL CON MÉXICO. Lo justifica por el mal tratamiento que nuestro país ha dado a sus inversionistas sobre todo en el terreno minero pero también porque nuestro país ha golpeado involuntariamente a su economía por la eficiencia de nuestras empresas sobre todo en el renglón de autopartes.
México ha dejado atrás a Canadá como socio comercial de Estados Unidos a grandes velocidades.
Al mes de julio de este año México tiene un superávit comercial con E.U. 251% mayor que el superávit de Canadá. Las importaciones de los Estados Unidos desde México fueron superiores en 34 por ciento respecto a las compras que E.U. hizo desde el Canadá. México ha sacado más ventajas del acuerdo que las que han favorecido a Canadá. Un acuerdo comercial sin México hace mucho sentido para el país de la hoja de maple.
Pero el asunto no puede plantearse públicamente desde esa perspectiva. No. Todos los países han llegado a incumplir el acuerdo y han recurrido a los mecanismos de solución de controversias, pero para el caso de México con ESTADOS UNIDOS el asunto ya fue documentado en 57 barreras no arancelarias que MARCO RUBIO puso sobre el escritorio de la Presidente Sheinbaum. Y CONTANDO.
Las Reformas a la Ley de Aduanas , los cambios a la LEY DE AMPARO y los futuros ajustes al árbitro electoral, el INE, aumentarán la lista a 60 observaciones que México tendría que atender si quiere pasar a la ronda de RENEGOCIAR el acuerdo de libre comercio.
Y el problema es que hay de barreras a barreras. Una cosa es que les demos poco tiempo para atender un aviso aduanal a revertir una REFORMA JUDICIAL que ha dejado a personas con poca capacidad al arbitrio de retos de aplicación de la ley como se han dado pruebas más que contundentes.
Unas observaciones podrán ser solucionadas en el escritorio en fast track pero otras, que tocan preceptos constitucionales y van contra la mística que defendió e IMPULSA el EX Presidente anterior serán un obstáculo que se antoja muy complejo y casi imposible de atender en los sentidos que el vecino desea.
¿Por qué plantear una mesa de beneficios comerciales a un vecino que no supo responder a los reclamos y solicitudes estratégicas en uno de los temas de esencia para el Presidente Trump? ¿Por qué plantear una mesa de iguales cuando para el Presidente de la Unión Americana hay un país que defiende a la criminalidad terrorista, la abraza y la protege?
¿Merece ese beneficio el vecino del sur?
No parece, bajo la lógica del mandatario. Trump quiere ver el país que tuvo a mediados del siglo pasado. No acepta la idea de una REGIÓN DEL NORTE DE AMÉRICA como la única autosuficiente en materia alimentaria y con superávit para exportar. No la región más poderosa en generación de energías (limpias). El se ve al ombligo frente al espejo.
Por eso, pasará por su mente dejarnos en la orfandad comercial. ¿Por qué ayudaría a una nación que ni entendió ni quiso entender su misión estratégica de matar al narcoterrorismo?
No lo puede hacer o no tan fácil pero de que la medida ha formado parte de su menú de posibilidades, seguro está ahí entre uno de sus principales renglones: JAQUE MATE AL TEMEC.