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Columnas
¿Qué pasa con la protección que brinda el gobierno de los Estados Unidos a los candidatos presidenciales?, la pregunta tiene muchas respuestas, (todas a nivel justificación) pero no verdaderas.
La realidad ha mostrado que las acciones del Servicio Secreto, el FBI y la Guardia Nacional han sido insuficientes, por decir que han fracasado, pero la fortuna han puesto a salvo a sus “protegidos”.
Los fantasmas del pasado han regresado al mundo político estadounidense.
El reciente intento de asesinato de un presidente, o aspirante a ello, con consecuencias reales se remonta a 1981 cuando John Hinckley Jr. conproblemas mentales, obsesionado con la actriz Jodie Foster, entonces una adolescente que acababa de rodar Taxi Driver disparó a bocajarro a la comitiva presidencial en el hotel Hilton de Washington.
Hinckley Jr. quería llamar así la atención de Foster, alcanzó a Reagan, pero también hirió un policía y un agente del servicio secreto y dejó en silla de ruedas al jefe de prensa de la Casa Blanca, James Brady. Su nombre está para siempre en el pabellón de los magnicidas o aspirantes, junto a los más famosos de la historia: Lee Harvey Oswald, el hombre que mató a John F.Kennedy así como, John Wilkes Booth, el asesino de Lincoln.
La violencia no es algo reciente o novedoso. La historia estadounidense está plagada de violencia política al máximo nivel. El primer presidente que se salvó por los pelos fue Andrew Jackson, en los años 30 del siglo XIX. Cuatro murieron en el cargo: Lincoln en 1865; James A. Garfield apenas 16 años después en 1881. William McKinley en 1901 ya en el siglo XX. Y JFK cuya muerte es todavía hoy objeto de polémica, conspiraciones, investigaciones y publicaciones. Pero además de ellos, dos fueron heridos, el mencionado Reagan y Teddy Roosevelt en 1912.
Además de eso, lo últimos años han sido peligrosos. En mayo del año pasado, Sai Varshith Kandula, un joven de 19 años de Missouri fue detenido tras estrellar un camión contra la fachada de la Casa Blanca. No estuvo ni remotamente cerca del presidente, pero declaró que su intención era acabar con él.
Tres años antes, en 2020 el FBI desbarató una conspiración de ultraderechistas y supremacistas que querían secuestrar y asesinar a Gretchen Whitmer,gobernadora del Estado de Michigan y ahora uno de los nombres que más suenan dentro del Partido Demócrata para futura candidata en 2028.
Noviembre 5 está cada día más cerca y los ajustes hechos por el Servicio Secreto, el FBI, la Guardia Nacional y en general los cuerpos de seguridad parecen ir en la ruta correcta, sin embargo, es temprano para aventurar quésucederá en estos casi 50 días por venir.
@arnc7