Siguen las malas noticias en Iztapalapa
La tragedia por la explosión de una pipa de gas en Iztapalapa sigue creciendo. Uno pensaría que con el paso de los días las buenas noticias surgirían, pero es todo lo contrario, el número de decesos va al alza y ya suman 19 pérdidas humanas y más de 30 lesionados, cuyos familiares evidencian su desesperación, cansancio y, dicen, olvido de las autoridades. Mientras la jefa de Gobierno, Clara Brugada, aseguran que acompañan en su dolor y que brindarían el apoyo, hay personas que mencionan que no ha sido así y que están a la buena de Dios. Además, refieren que buscan evadir sus responsabilidades con los dictámenes de peritajes que señalan exceso de velocidad como la causa del accidente y no el mal estado de la infraestructura vial.
El apoyo de la dirigencia nacional
La presencia del dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, en la ceremonia del Grito de Independencia que encabezó el alcalde Luis Mendoza, en la alcaldía Benito Juárez, dicen, fue un claro mensaje para aquellos diputados locales que buscan generar un ruido inexistente en la alcaldía y que pretenden meter el proceso electoral con calzador, cuando los tiempos están muy lejanos. Aseguran que el respaldo de la dirigencia nacional es total y se mostrará ahora que se viene el proceso de renovación de las dirigencias en cada una de las alcaldías del blanquiazul, proceso en el que se verá la verdadera fuerza de los diversos grupos dentro del partido en la capital del país.
Ahora las lluvias también pegan en Coyoacán
Otra alerta roja se emitió en la capital del país y, de nueva cuenta, la Ciudad de México volvió a sufrir por las inundaciones. Lo que llama la atención es que en esta ocasión se presentó en la alcaldía de Coyoacán, especialmente en Rinconada de Coapa, cerca de Periférico Sur, donde el nivel del agua superó el medio metro en algunas viviendas, provocando que la gente perdiera una gran parte de sus muebles, como salas, electrodomésticos y otro tipo de enceres. La vulnerabilidad de la ciudad es cada vez mayor, debido a la endeble red del drenaje que no es capaz de desalojar grandes cantidades de agua que caen en minutos y generan el caos.