ECHAN A ANDAR AL METRO
Fueron cuatro días tortuosos en los que la dirigencia del Sindicato de Trabajadores del Metro y el Gobierno capitalino, pusieron en aprietos a millones de usuarios del denominado transporte naranja. Al final del camino, la buena relación que existe entre el líder de los trabajadores, Manuel Espino, y el director del Metro, Adrián Ruvalcaba, permitieron destrabar las diferencias que persistieron durante todo el fin de semana. El acuerdo es que hoy el funcionamiento en las 12 líneas que conforman la red se normalice y que todo fluya como antes; siempre y cuando se respeten las horas extras a los empleados y se mejore en el mantenimiento. El gobierno capitalino se sacude un frente de cara al Mundial de Futbol; pero no es garantía de no se repita una situación similar previo al evento.
Acusan a secretario de Finanzas por crisis
Al interior del Sindicato del Metro, nos comentan, que existe algo o mucho resentimiento en contra del secretario Finanzas de la capital del país, Juan Pablo de Bottom Falcón, quien fue el que en todo momento mantuvo una negativa a destinar más recursos para el pago las horas extras a los trabajadores, así como también destinar un mayor número de recursos para la adquisición de refacciones y mantenimiento. Dicen que todos es sabido la situación del Metro y si bien se lleva a cabo la remodelación de las líneas 2 y 3, que junto con la 1, son las que más pasajeros trasladan diariamente, el resto de los derroteros también requieren de una atención prioritaria.
El mundial y el gobierno capitalino
Lo sucedido esta mañana con la protesta de los activistas y trabajadores del Refugio Franciscano, que por horas bloquearon Paseo de la Reforma en demanda de que les regresen los animales asegurados a principios de enero, es una imagen que se podrá repetir de aquí a la celebración del Mundial. Los inconformes aseguran que sin franciscanos no hay mundial y ese es un elemento que todos los grupos sociales y políticos realizarán hasta el 11 de junio, lo que refleja la vulnerabilidad de la administración capitalina. Si bien tienen serios problemas en la organización del evento, las obras pendientes, los temas de movilidad sin resolver y la inseguridad que prevalece, podemos añadirles las presiones y chantajes que les esperan.