Si la Ley orgánica de la UNAM no se reforma, en unos meses tendremos un partido político de oposición en muchos de sus planteles. Con el disfraz de ser una institución autónoma y apartidista podría suceder lo mismo que con el INE que se convirtió en un ente opositor desestabilizando la democracia del país.
Lo mismo sucede con el Instituto Politécnico Nacional, que tiene más estudiantes que la UNAM si contamos con los tecnológicos que dependen de ese instituto, y que desde que estuvo en manos de los panistas no ha levantado cabeza.
La educación superior en México fue tomada por el conservadurismo desde hace mucho tiempo, la embestida contra el Politécnico desde los tiempos en que Josefina Vázquez Mota era secretaria de Educación y la directora general Yoloxóchitl Bustamante fueron para desaparecer al instituto en todas sus manifestaciones, les arrebataron espacios, les restaron actividades, les robaron tradiciones, les secuestraron la identidad, les castigaron la calidad académica, les redujeron carreras, trataron de crear nuevos grupos porriles etc.
El peligro que salte Lorenzo Córdova a la UNAM, a pesar de que su regreso implica violentar las sus normas, es un aviso de la destrucción de la educación superior pública. Por otra parte, las evidencias del adoctrinamiento en algunas de las universidades privadas, fascistas y de ultraderecha, debe atenderse.
Las universidades privadas de Nicaragua no fueron cerradas por capricho de nadie, se convirtieron en centros de apoyo a la desestabilización del país. Aquí podemos verlo en algunas de ellas, principalmente las confesionales que desde el momento en que la Iglesia los dirige y coordina ya están violando las leyes de México.
Las voces que desde ahora se alzan desde el púlpito tienen contenido político indudablemente. Así, sucedió en un principio con el INE que, discreta pero constantemente, se convirtió en un centro contestatario ante el actual gobierno hasta ser más radical que los partidos de oposición.
Habrá que regresarle, para empezar, la autonomía a la UNAM y sacar al grupo de rectores que empezó con el acaparador de medicamentos José Narro y todavía no concluye con el gris derechista Enrique Graue, quien contribuye a quitar materias que a su parecer no deben estar en los planes de estudio, casualmente parte de la historia de la filosofía y la economía de la humanidad.
Las instancias que debieron permanecer neutrales, por mandato popular, de concentrar sus esfuerzos en la defensa de la democracia, de la educación técnica, del humanismo, de la fe, del desarrollo desde la llegada del PAN a la Presidencia fueron removidas en sus cimientos para formar parte de un conservadurismo que no se convence aún que es oposición sino que persiste en cogobernar aunque sea a través de sabotajes, amparos, compra de ministros, alquiler de jueces, denuncias, manipulación de medios, etc.