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Columnas
Por Erika Solorio, activista de derechos humanos, asesora política, comunicóloga social
Mtra. Administración y Políticas Públicas con Enfoque en Gestión Política
En 1890 sucedió una represión en Wounded Knee, soldados de Estados Unidos arremetieron contra cientos de personas para frenar un movimiento. Hubo fallecimientos; y los uniformados partícipes fueron elogiados.
Sin olvidarnos de la historia y para prevenir atrocidades como la que se suscitó en 1890, hay que recordar que la manifestación pacífica es un derecho humano, establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos emitida en 1948 por Naciones Unidas.
Las manifestaciones pacíficas son una forma legítima y poderosa de expresar opiniones, preocupaciones y demandas en diversos contextos a nivel mundial. A lo largo de la historia se han realizado manifestaciones pacíficas en busca de justicia social, derechos humanos, igualdad de género, derechos laborales, cambios políticos y muchas otras causas.
Todas las personas tenemos el derecho a la manifestación; a la libertad de expresión y de opinión sin fronteras; el derecho a la no discriminación; y el derecho a un nivel adecuado de vida, entre otros.
Cuando fui reportera en un medio de comunicación nacional cubrí -durante tres años- las fuentes: laboral, agraria y agropecuaria; presencié diversas marchas y manifestaciones en la Ciudad de México.
Hace más de diez años sobre una avenida principal en la Cdmx, cientos de trabajadores realizaron una manifestación pacífica a las afueras de un Sindicato, demandaban mejorías laborales.
Eran aproximadamente las 20 horas cuando llegó la policía, y lanzó gas para dispersar a las y los manifestantes. En ese momento, me encontraba en el lugar cubriendo la noticia, percibí el olor a gas, sentí el picor en mi rostro, el ardor en mis ojos provocó el lagrimeo. No tuve opción, corrí sin rumbo sobre la avenida, igualmente lo hicieron decenas de personas. Ahora reflexiono: ¡qué bendición, ese día regresé a mi hogar!
Algunos datos:
· En 2017 la UNICEF mostró su preocupación por la integridad de niños, niñas y adolescentes en manifestaciones sociales en Venezuela, pero dejó en claro que todas y todos tienen derecho a la manifestación pacífica, así como el derecho de expresar sus opiniones.
· El 21 de enero de 2023 en Perú se contabilizaban 60 muertos a causa de la represión del gobierno ante una manifestación.
El carácter pacífico de las manifestaciones es fundamental para su efectividad y legitimidad. Al evitar la violencia, las manifestaciones pueden llegar a un público más amplio y transmitir un mensaje claro.
En las sociedades democráticas la manifestación pacífica siempre será aceptada, para continuar con los avances en los pueblos, ciudades, estados y naciones; escuchar las diversas voces de los colectivos sociales que piden mejoras en su calidad de vida es fundamental para conocer las problemáticas que enfrentan diariamente.
El bien común es para todas y todos.