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La masacre de Macondo

La masacre de Macondo

Columnas martes 19 de mayo de 2020 - 00:14

Hace unos días Alejandro G. Ormerod me platicaba sobre la Masacre de las Bananeras de 1929 en Ciénaga, Colombia; una afrenta apoyada por el gobierno colombiano en donde la United Fruit Company buscó reprimir la huelga de sus trabajadores bananeros. De acuerdo con datos oficiales la violencia dejó alrededor de nueve muertos, pero estudios posteriores los calculaban en cientos.
Lo interesante –continuaba contándome Alejandro– es que la cifra que prevalece con mayor popularidad es la de tres mil masacrados, y eso se lo debemos a José Arcadio Segundo Buendía. En Cien años de soledad, García Márquez retomó el suceso y lo tornó aún más brutal, llenando un ferrocarril completo de cadáveres:
“ 3 ó 5 muertos en las circunstancias de ese país, en ese momento debió ser realmente una gran catástrofe y para mí fue un problema porque cuando me encontré que no era realmente una matanza espectacular en un libro donde todo era tan descomunal como en Cien años de soledad, donde quería llenar un ferrocarril completo de muertos, no podía ajustarme a la realidad histórica. Decir que todo aquello sucedió para 3 ó 7 muertos, o 17 muertos... no alcanzaba a llenar ni un vagón ”, explicó Gabo en una entrevista.
Así que la versión más divulgada sobre la masacre en Ciénaga es en realidad un brutal asesinato en Macondo... o al revés. García Márquez —voluntariamente o no—, al modificar la historia de ese encuentro, recordó al mundo los muertos no contabilizados, y volvió aquella masacre un acontecimiento de mucho mayor peso para la Historia.
La relación entre Literatura e Historia es siempre compleja y problemática. No solo porque el historiador puede entenderse como un gran novelista del tiempo, sino porque la ficción está constantemente modificando la realidad, pasada y presente, ya sea a la manera del Quijote o a la de Tlön. En una ocasión le preguntaron al historiador italiano Carlo Ginzburg qué consejo le daría a los jóvenes que quieren dedicarse a la Historia, a lo que respondió sin dudar: “ Leer novelas, muchas novelas ”.
Estas operaciones en donde las letras asaltan la cotidianidad ocurren también en las historias personales. Recuerdo haber leído en un discurso de Emmanuel Carrère dos anécdotas interesantes sobre los alcances de la literatura en la vida. La primera es sobre la perversa escritura de A sangre fría.

Para que Truman Capote lograra su deseada non-fiction novel investigó profundamente el caso de asesinato de la familia Clutter, incluso se volvió un cercano amigo de los criminales que lo perpetraron. Durante todo el proceso, Capote acompañó a Dick y Perry, y les tendió una trampa diciéndoles que estaba buscando por todas las vías su absolución cuando en realidad deseaba su muerte. ¿Por qué? porque ese era el final perfecto para lograr una obra exitosa. Y así fue, los asesinos fueron condenados a muerte y Capote alcanzó la fama. Carrère especula que el malestar moral de Truman por aquella mentira es lo que lo llevó a escribir con distancia e impersonalidad A sangre fría y después a destruirse en alcoholismo.

La segunda historia es sobre la creación de David Copperfield por Charles Dickens. En esta novela publicada por entregas aparece una villana chismosa y aduladora: la enana peluquera Miss Mowcher; un personaje muy exitoso entre los lectores. Todo iba viento en popa con ese libro cuando un día Dickens recibió una carta de una pedicurista de corta estatura que le pedía desesperadamente ayuda: “A causa de los rasgos físicos que compartimos, la gente que me rodea me ha identificado como Miss Mowcher y creen que soy una malvada; no lo soy, se lo aseguro. Me tienen desconfianza, murmuran cuando paso, recibo cartas amenazadoras, mi vida se ha convertido en un infierno ”. A diferencia de Capote, Dickens no lo pensó dos veces y modificó su novela para rescatar a esa mujer. A pesar del abrupto cambio, la novela siguió siendo exitosa y Dickens salvó su alma.
Si bien la literatura no es la panacea de ningún tiempo, tampoco hay que subestimar sus alcances.


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/CR

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