Lo anunció hace un año el Pentágono, la tercera parte del territorio nacional está dominado por el crimen organizado. La 4T lo negó y no pocos analistas dijeron que era una exageración, a pesar del incremento de la violencia, las masacres, las desapariciones forzadas, el asesinato de candidatos, de autoridades, el secuestro de políticos, las amenazas a contrincantes electorales, la violencia en los comicios de 2021, los atentados contra periodistas y la muerte de policías. La gobernabilidad o gobernanza se ha perdido en muchas zonas de la República.
Pero ahora, la información no viene de las agencias del extranjero, sino de la propia Secretaría de la Defensa Nacional, según el hackeo del grupo Guacamaya Leaks publicado por El Universal. La investigación periodística da cuenta de reportes de inteligencia militar que señalan que el 72 por ciento del territorio nacional registra las actividades de uno o más grupos de la delincuencia organizada. Los documentos de las fuerzas armadas reconocen el acomodo de los cárteles y bandas criminales. Ochenta grupos delictivos y 16 bandas controlan los movimientos ilícitos en el país y corrompen las estructuras de gobierno. Los documentos reportan la “expansión notable” del CJNG en los dos últimos años; hay presencia de uno o más grupos delictivos en más de mil municipios de los 2 mil 446 en que está dividida la nación. En kilómetros cuadrados, los cárteles abarcan el 72 por ciento de la extensión territorial del país.
El narcotráfico domina Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas y la CDMX. Mientras que otras bandas, dedicadas al robo de combustible y al tráfico de migrantes, se empoderan en Puebla, Hidalgo, Tlaxcala y Chiapas. Se registró un incremento de la violencia, entre otras zonas, en Quintana Roo. La percepción de inseguridad ciudadana se ha disparado y alcanza casi el cien por ciento de la población en municipios como Fresnillo, Naucalpan, Irapuato, Zacatecas, Cd. Obregón o Guadalajara -donde se registró el asesinato, a manos del crimen organizado, de un dirigente y funcionario municipal de Morena, y en la CDMX, las alcaldías que más percepción de inseguridad tienen son Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Iztapalapa, Iztacalco, Tláhuac y Xochimilco. Cabe señalar que la capital del país no necesariamente es territorio de cárteles como Jalisco Nueva Generación o el de Sinaloa, los cuales proveen de la droga, pero no la almacenan, trasladan o comercializan; corresponde a cárteles locales como la Unión Tepito y sus escisiones o el de Tláhuac, los que controlan el narcotráfico en la ciudad. El narcomenudeo es la acción más fuerte.
Los documentos hackeados a la Sedena y analizados por los medios hablan de la ubicación de 400 nombres que destacan en el crimen organizado, de los cuales al menos diez son barones de la droga. No se precisa, al menos en las versiones periodísticas, la identidad de esos personajes, aunque se habla de sus relaciones con administraciones -al menos-, municipales.
Independientemente del trabajo de inteligencia de los militares, llama la atención que, con tanta información sobre las actividades ilícitas del crimen organizado, no se actúe en consecuencia. Ello habla de un alto índice de impunidad; no se puede, no se debe permitir que la delincuencia ponga en riesgo el Estado de Derecho, hay que recobrar la gobernanza en casi las tres cuartas partes del territorio nacional. No estaban tan equivocados los generales norteamericanos.
Apostilla: El INEGI, en su medición trimestral de percepción ciudadana sobre seguridad y confianza en las instituciones, colocó a la Marina como la mejor posicionada con 84 por ciento de aceptación, seguida del Ejército y poco más atrás la Guardia Nacional. Desde hace muchos años, los encuestados han dado su respaldo a las fuerzas armadas, contrario al concepto que tiene la gente de los policías, los políticos y los legisladores. No echen por la borda el prestigio castrense.