Hace más de un año, recuerdo, Morelos, específicamente Margarita González, en aquel entonces abanderada de Morena, fue una de las que más padeció la guerra sucia. Fue blanco de señalamientos, injurias y hasta difamaciones. Querían ver orillada las aspiraciones de una mujer que, a lo largo de muchos años, ha dejado constancia de su enorme cariño por la entidad. Su trayectoria en distintas trincheras, probada y comprobada, la hizo merecedora de la coordinación de la defensa del voto. De eso nos dimos cuenta cuando, en medio de una lista numerosa de participantes, ganó la encuesta que, a nuestro juicio, es la prueba de fuego que pocos pueden superar, sobre todo ahora que el movimiento se ha ido consagrando con una plataforma inmensa.
Y Margarita González, que es un producto de la cultura del esfuerzo, ganó una elección con todos los pronósticos en contra. El otrora gobernador, Cuauhtémoc Blanco, siempre estuvo metido en el ojo del huracán. Escándalos, denuncias, señalamientos y todo tipo de cuestiones que, en sí, pudieron poner en jaque la continuidad. Eso, por añadidura, traía consigo muchos desafíos que había que superar. En pocas palabras, la campaña de Margarita fue apegada a la promesa de una agenda integral. Eso generó muchas expectativas, sobre todo por las acciones que, en ese momento, estaba concretando la cuarta transformación bajo la batuta de Andrés Manuel López Obrador. Todo eso dio muestra de confianza para creer en lo que representa la esencia de la 4T.
Por eso, luego de conocer las tendencias, las encuestas perfilaban a Margarita González como ganadora. El mérito, por supuesto, es de ella y las propuestas que realizó en tiempos de campaña. Se supo ganar el cariño de la población y, por ende, carga hoy con esa enorme responsabilidad. Por lo tanto, queda sobreentendido que las metas que trazó, de un proyecto integral, se están aprovechando al máximo. No ha sido sencillo: la gobernadora ha remado a contracorriente para terminar obras inconclusas y, de paso, detallar otras que están por aterrizar. Eso deja ver los alcances que tiene la administración, sobre todo en infraestructura, seguridad, educación, campo y deporte, sin olvidarnos de la ciencia y los mecanismos de innovación para activar la movilidad.
De acuerdo con la encuesta de Rubrum, del mes de septiembre, Morelos, de la mano de Margarita Gonzales, escaló posiciones en el rubro del desempeño. De manera general, en efecto, la entidad, en una escala del 1 al 9, promedia el 6.12; es decir, más de la mitad de la población, avala el desempeño en la antesala de rendir su primer informe de gobierno. Con motivo de ese evento, a propósito de ello, la mandataria prepara una lista numerosa de logros que puede presumir ante la sociedad. Todo esto es necesario, en especial para contrastar el progreso que se ha dado a comparación de otras administraciones. Por eso hoy, en Morelos, la perspectiva es distinta. Los vientos de la transformación soplan, al mismo tiempo que se generan áreas de oportunidad.
Se nota que la gobernadora, ante las situaciones que aquejan a la ciudadanía, sabe tejer fino. Cada semana, nos cuentas, hay funcionarios de primer nivel que representan distintas eras. Hablamos de educación, seguridad, campo, salud. Eso puede calificarse como positivo, sobre todo si es para mejorar la calidad de vida de la población civil que, en su inmensa mayoría, ve claramente con buenos ojos la labor del gobierno estatal. Podemos añadir muchos avances, pero tardaríamos mucho en enumerarlos por el cambio que han provocado. Lo que sí podemos decir, a grandes rasgos, es que el diseño con el que se trazó esta agenda de trabajo pone por encima de cualquier cosa las prioridades de la ciudadanía, sobre todo aquellas que viven en mayor vulnerabilidad.
En ese armado que ha diseñado Margarita Gonzales, dedicados a sus funciones, le han respondido a cada paso, en cada momento. Por eso se le ve entusiasmada a la gobernadora. Sabe que, por delante, tiene enormes responsabilidades, retos y desafíos que habrá que enfrentar. Ella, que ha dejado claro de qué está hecha, tiene mucho potencial que ofrecer a lo largo de este periodo que cargará con el mandato popular.
Notas finales
Evelyn Salgado, en medio de una oleada de respaldo rindió su cuarto informe de Gobierno. Guerrero, de hecho, es de las entidades que más progreso y desarrollo ha registrado en los últimos meses. Se nota la mano de la gobernadora, y los buenos oficios que han sabido imprimirle. Durante este periodo, en efecto, la pacificación es otro de los grandes retos que asumió con responsabilidad. Y qué decir de la obra e infraestructura. Hoy, como nunca antes, hay acciones que han podido aterrizar porque hay voluntad y cariño hacia el pueblo. Esto es, en su momento lo dijo el mismo Andrés Manuel López Obrador, la cuarta transformación.
En esa misma tesitura, pero en otra entidad, hay que resaltar el trabajo del gobernador de Puebla, Alejando Armenta. Él, que goza de una popularidad sólida, abrió nuevas rutas de acceso para que los polos de desarrollo sean una realidad. Con ello, queda claro, el Plan México que diseñó la presidenta se pone en lo más alto de las prioridades. Me refiero al efecto que ha generado, sobre todo para propiciar las condiciones idóneas para la inversión que, por ende, traigan empleos y mejor calidad de vida.
También Chiapas puede presumir de eso. Su gobernador, Eduardo Ramírez, tiene una aprobación de más del 66%. El sur del país, en efecto, camina por el sendero correcto de la 4T. Hay proyectos, ideas. Si vemos las cosas desde ese ángulo, Chiapas, hoy por hoy, vive un auténtico proyecto de transformación con la nueva ERA.