Resulta una costumbre que en Estados Unidos la guerra se convierta en una vocación profesional. En lugar de que vean la ingeniería, la pedagogía o la medicina como una opción para desarrollo personal o comunitario está la guerra como una especialización del crimen desde la infancia.
Si al final de sus estudios los jóvenes estadounidenses necesitan matar a alguien por cuestiones patológicas o reacción de alguna droga, pareciera ser una práctica de entrenamiento.
Disparar contra compañeros de escuela se repite con mayor frecuencia en Estados Unidos. La guerra imaginaria del videojuego cobra vida en la realidad y hay que participar aunque se acaba el juego.
En las películas aprenden que quien mata a más enemigos es el que gana la guerra, no siempre sea así.
Surgidos de una cultura donde la violencia es un panorama cotidiano y la muerte una manera de adaptarse a la realidad, los valores humanos dejan de tener sentido.
Vivir matando antes que morir, es parte esencial de la sobrevivencia.
De 2020–2021, hubo 41 muertes violentas asociadas a escuelas, con víctimas en edad escolar.
Como muestra el presidente del vecino país del norte, las guerras no se ganan o se pierden, simplemente aparece inesperadamente el letrero de Gameo over. Es una manera de no confesar la derrota y de ocultar la rendición
Estados Unidos destina más dinero a la guerra que a la educación, pero cuando combina ambos quiere que sea una inversión redituable y que garantice la admiración mundial y que la educación no sólo crecimiento y desarrollo propios sino la destrucción del enemigo.
Los estudiantes que matan a sus compañeros, en escuelas militares suelen ser perdonados, dicha impunidad implica subir de nivel.
A los jóvenes que se preparan para matar no les falta trabajo, Estados Unidos siempre tiene una guerra en alguna parte del mundo y si no la inventan, siempre hay vacantes para quienes quieran morir lejos de su tierra, porque no se enfrentan a espantapájaros sino a soldados de carne y hueso.
Una forma de adquirir la ciudadanía, residencia o nacionalidad en Estados Unidos es enlistándose.
Estados Unidos acosa con mayor presión cada vez, a los jóvenes para encaminarlos a estudios militares.
Para carreras que no tienen nada que ver con cuestiones militares hay restricciones y altos costos, las que se relacionan con la guerra, médico, ingeniero o piloto militar, seducen a los jóvenes para que se titulen como carne de cañón gratuitamente.
Trump acaba de dar por concluida la guerra con Irán, ocultando el número de jóvenes que murieron en ella. Salvaron la patria de un peligro desconocido, tuvieron una muerte absurda, en una guerra absurda, nacida de una mente absurda.
Las guerras de Estados Unidos implican invasión, genocidios, violación a derechos humanos, son el enemigo del mundo innecesariamente.