Alta tensión
Se comenta que el verdadero riesgo del Metro hoy no está solo en las vías, sino en quiénes pretenden administrarlo. Porque mientras el sindicato insiste en lo básico —compactación salarial e interlocución real—, desde las oficinas se estaría apostando por perfiles que no se distinguen precisamente por escuchar.
El nombre que vuelve a encender focos es el de Paulina Moreno. No por conciliadora, sino por todo lo contrario. En Nafin, recuerdan, no atendió ni escuchó a los trabajadores sindicalizados que exigían aumento salarial, hasta que el 13 de septiembre le cerraron Avenida Insurgentes durante horas, detonando un paro laboral. La escena es conocida y la comparación inevitable: eso mismo es lo que hoy exige el sindicato del Metro. Si por falta de diálogo cerraron Insurgentes, más de uno se pregunta —con ironía— si mañana no nos cerrarán Pantitlán.
En el Estado de México, el recuerdo tampoco es amable. Retrasos presupuestales, fricciones constantes y un choque frontal con Horacio Duarte la dejaron sin oxígeno político. Delfina Gómez optó por la salida fría: no recibirla, no confrontarla y removerla por gaceta. Ni siquiera el argumento que Moreno solía esgrimir —su cercanía con Andrés Manuel López Obrador— alcanzó para sostenerla.
Luego vino Pemex. Tampoco pasó.
Hoy el rumor es que Juan Pablo de Botton, identificado como incondicional de Andy López Beltrán, estaría empujando su aterrizaje en la administración del STCM. Y para ejecutar la operación aparece Adrián Rubalcava, expriista, señalado en los corrillos políticos como el operador que compró votos en el proceso que llevó a Clara Brugada al triunfo. No un técnico, no un mediador, sino un operador de choque, formado en la confrontación y la rudeza, más cómodo en la presión que en la negociación.
La ecuación preocupa: una funcionaria que no escucha a sindicatos, un director acostumbrado al músculo político, un sindicato que exige compactación salarial, y un entorno donde los negocios prefieren moverse a la sombra. Todo, menos eficiencia y diálogo.
La pregunta queda colgando en los túneles:
¿Clara Brugada ya habrá preguntado a Delfina Gómez por qué Paulina Moreno fue insostenible tras su choque con Horacio Duarte? ¿Y alguien cree que con Andy López Beltrán moviendo fichas desde la sombra y Rubalcava, expriista y operador rudo, al frente del Metro, habrá gobernabilidad… o solo veremos cómo el conflicto sindical avanza estación por estación?