Cuando los funcionarios púbicos no dicen lo que los medios quieren, aseguran que minimizan las situaciones que, según sus propias estrategias informativas exigen, encaminadas siempre al desastre.
Los medios carecen de credibilidad por lo que deben crear un escándalo de todo para ser consumidos. Cuando esto no sucede antes de desmentir responsabilizan a los funcionarios públicos de minimizar los hechos.
Recordemos la muestra de mala voluntad, sobre todo de ignorancia de los medios en Veracruz, cuando desdeñaron la versión de un infarto de la maestra Irma Hernández, secuestrada en el estado, al negar que había muerto a causa de un infarto, como lo había señalado la gobernadora desde un principio.
Luego de otra revisión, se dijo que había muerto por los golpes recibidos por sus secuestradores, lo que no dijeron es que los golpes le provocaron un infarto mortal.
Es decir, debe haber un espectáculo ante cualquier hecho que a los medios se les antoje para difundirlo como un peligro mundial, una catástrofe irremediable, o simplemente el inició del fin del mundo. De otra manera no es real y se acusa de minimizar los hechos.
Los funcionarios públicos tienen la obligación de dar a conocer la situación con toda precisión basada en los datos que los especialistas en cada materia les proporcionan, no pueden mostrar ni más ni menos, porque sus dichos deben tener el soporte de los datos científicos y la contundencia de las causas.
Sin embargo, la visión de los medios es empírica, donde lo que se cree ve es la única realidad.
Buena parte de los medios en México y una desproporcionada cantidad en Veracruz, si no contienen un escándalo en sus espacios dejan de existir, de tal manera que cada día deben ser más escandalosos para poder llamar la atención.
El derrame de petróleo es un ejemplo reciente donde ahora culpan a la gobernadora Rocío Nahle, de ocultar los datos reales, cuando se basan en estudios de especialistas y quieren que forzosamente diga que el fin del mundo se aproxima.
Como si los medios tuvieran una cobertura muy amplia para estar en todos lados, aseguran que derrame de hidrocarburo en el sur de Veracruz ya está golpeando a los pescadores, gremio que nunca les ha interesado pero ahora son su insumo principal para anunciar el apocalipsis y golpear al gobierno.
Las muestras de peces muertos son una señal, pero no muestran el estado real del problema. Basarse en las repercusiones de la naturaleza no son científicos sino una consecuencia que nunca debió ocurrir.
Los medios acostumbran hablar de todo como si fuesen expertos, crean una realidad paralela, y convocan a “expertos” para justificar sus fantasías, quienes no cubren los conocimiento mínimos para contradecir a quienes sí saben, sólo para llevarle la contraria a la versión oficial.