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Columnas
La simpleza de algunos ciudadanos sobre la percepción de la realidad del país muestra su visión sobre el principal problema del país, los individualistas aseguran que la inseguridad debe ser la prioridad del gobierno. La razón, la violencia entre grupos del crimen organizado y las autoridades.
Es decir, que los ciudadanos se consideran parte del narcotráfico o parte de lis cuerpos policiacos. Están al margen y así lo demuestran los resultados de decesos, a causa de esa inseguridad que algunos consideran generalizada.
No se trata de alejarse de los problemas reales del país, pero sí de dimensionar de manera correcta la realidad. La cual está conformada por todos los mexicanos, de ahí que la falta de conciencia de grupo, de ser social obligado, les debería impedir pensar de manera individualista. La intención de aislar a los seres humanos es impedir la solidaridad y la organización social, natural en todo ser humano.
Cuando sólo se tiene percepción de la individualidad se olvida que la causa de ese peligro no tiene orígenes aislados sino que es parte de una sociedad de la que forman parte pero se sienten separados, alejados, precisamente por el miedo que infundieron quienes intentan hacer del individualismo la única manera de sobrevivir en sociedad y, en consecuencia, alteran su percepción de la realidad.
En cambio, quienes van más allá de cuidar su patrimonio de la amenaza comunista señalan, con claridad y datos, que el principal problema de México es la pobreza, que para erradicarla debemos cooperar y no regalando una casa a quienes carecen de ella sino siendo conscientes de un problema que, en realidad, genera mayor inseguridad, menor educación, más delincuencia, reproduce más pobreza, etc.
La delincuencia común, en la que incurren, incluso, algunos funcionarios públicos es la que directamente afecta a la población. Es decir, el robo de autopartes, arrebatar bolsas de mano, asaltos en transporte público, robo a transeúnte, etc. Esa es la que debe preocupar a la mayoría, pero sudan calenturas ajenas y no se dan cuenta.
Primero criticaron los conservadores que los abrazos en lugar de los balazos y ahora que hay balazos contra la delincuencia organizada, se dicen en peligro. Los medios y quienes hacen de la confusión el mejor camino para legitimar sus ideas, proliferan una realidad que no es verdadera, cuentan con los medios para hacerlo y con la suficiente desinformación previa para permear en la sociedad.
La inseguridad es real, pero no un peligro generalizado. Aunque hay quienes quieren convertirla en un eterno mito que intenta manchar la actual administración a fuerza de reiteradas menciones sobre su expansión.
Si se ataca la pobreza se reduce la delincuencia, de anda sirve atacar la delincuencia si continúa siendo valorizada como la única forma de los jóvenes para salir de la pobreza.