Los medios tienen una especial animadversión contra las mujeres que ocupan cargos en la actual y anterior administraciones, porque sus dependencias de gobierno fueron las primeras en sufrir huecos informativos, es decir, vacíos de difusión de su trabajo.
Cuando la actual gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, era secretaria de Educación, los medios acordaron no asistir a las invitaciones que sobre empleo para jóvenes egresados de escuelas técnicas y otros temas, se realizaban en la SEP.
La idea consistía en hacer pensar que el nuevo gobierno no trabajaba, pero no tomaron en cuenta que más allá de cualquier nado sincronizado y de sabotajes informativos, las redes surgen para dar cuenta del acontecer que tratan de negar otros.
Esto sucedía principalmente con funcionarias mujeres, no escondían la misoginia que encerraban estos acuerdos en lo oscurito, y que negaban sistemáticamente cualquier mérito de las mujeres en cargos públicos.
Ya había antecedentes como el de Rosa Luz Alegría que fue la primera secretaria de Estado, durante el frívolo sexenio de López Portillo, pero su llegada a dicho cargo, aplaudida por muchos de los periodistas que ahora atacan funcionarias de la 4T y todavía tienen espacios en los medios convencionales.
A lo largo de siete años los medios y los periodistas no han abandonado la misoginia que les caracteriza y que, en algún momento, les dio no sólo para comer sino para gozar de lujos porque coincidía con la idea política de presidentes y gobernadores.
Hay estados de la República donde la misoginia tiene niveles radicales, violentos. Veracruz, por ejemplo, tiene el 5o lugar en feminicidios desde hace varios años. Difícilmente puede acabarse con la vida de una mujer sin antes no considerarla inferior o, por lo menos vulnerable.
En ese panorama lamentable Veracruz expresó su misoginia desde que el nombre de la actual gobernadora s e escuchaba como posible candidata de Morena. Desde los medios estatales, columnistas, hombres y mujeres empezaron cuestionar una serie críticas irracionales.
Ahora una vez instalada como gobernadora los medios inflan una información intrascendente para obtener ventas, de por sí muy bajas, pero sobre todo golpear a la gobernadora negando que trabaja, dejando al margen de la información el apoyo al campo, la restauración de carreteras, la promoción al turismo , la inversión nacional y extranjera y, en su lugar fijan su atención en que un médico cirujano fue el que realizó la necropsia al cadáver de la maestra Irma Hernández, en lugar de un médico legista. Ahora resulta que esa fauna de opositores disfrazados de periodistas requiere especialistas para todo, como si fueran ellos mismos profesionales en su trabajo.
La misoginia pega fuerte en algunos estados y no esconde su existencia a través de la información que difunden, con más mala intención que ignorancia, que también es mucha.