La falta de autocrítica en los partidos los llevará a su desaparición de la historia. Para ningún partido en México los resultados electorales son referencia de su destino, prefieren tener líderes que partido en su ejercicio político
Es tradición que el partido en el poder sea indiferente respecto a la competencia electoral, afectando, con su pasividad, la democracia. Creen que el poder les será vitalicio, sin luchar por conservarlo, consideran que mientras mayor es la diferencia de votos menor debe ser su preocupación por mantenerse en el poder, olvidan que las votaciones no son un apoyo automático ni eterno, la población evalúa y califica con mayor severidad que la oposición.
Así, Morena, no advierte el peligro de su existencia y coloca a Mario Delgado, a una persona incapaz de entender el momento político, un economista del ITAM con la visión propia de un egresado de la institución y sin más mérito que ser impuesto por el INE sin contar con el voto de la militancia.
Delgado delega en su secretario técnico su responsabilidad. Rafael Estrada Cano, hace lo que puede y se apoya en el nepotismo para sobrellevar su cargo, cuya eficacia deja mucho que desear.
Rafael Estrada Cano, es hijo de la enfermera Susana Cano González, Diputada Federal por la 5ª Circunscripción, inexplicablemente reelecta, cuya participación pasa en el Congreso sin pena ni gloria; sin embargo, fue la encargada de palomear candidaturas de diputados federales y locales en las pasadas elecciones de 2021.
Estrada Cano guarda una vieja amistad con Mario Delgado desde que eran estudiante en el ITAM, estuvieron juntos al frente de la Dirección de Finanzas de la Ciudad de México en la Gestión de Marcelo Ebrard.
Por otra parte, Bárbara Ailyn Delgado Uc, ex esposa de Rafael, se convirtió en la quinta regidora del ayuntamiento de Solidaridad, Quintana Roo, de 2018 a 2021, por arte de magia. Ahora Rafael Estrada es acusado por ella de maltrato y abuso contra su hija, creado un clima de enrarecimiento político y social en la entidad que puede costarle la gubernatura a Morena.
Estrada se adueña del partido con la anuencia de Delgado, creando un clima de incertidumbre en la manera de seleccionar candidatos. A pesar de tener una larga trayectoria de desvíos de actividades, de recursos, de incontables complicidades sigue al frente de Morena con fuerza, como si fuera el verdadero líder.
Las encuestas siguen una inercia optimista, pero los triunfos anunciados no son producto del trabajo partidista sino de las simpatías que atrae el Presidente, donde basan todas las posibilidades de triunfo en las urnas del 5 de junio, mientras detrás de la cúpula partidista la podredumbre esconde triquiñuelas propias de un pasado que debió sancionarse y en cuya impunidad se cobija la cúpula de Morena.