México vivió tiempos en los que era común y a nadie extrañaba que los gobernadores impusieran al sucesor. Primero lo hacían candidato y luego garantizaban su triunfo. Lo más importante, iba incluida la protección que los hacía intocables en el retiro.
Práctica que la alternancia se ha encargado de ir extinguiendo. Aquel gobernador que todavía se atreve a tratar de dejar heredero, no solo corre el riesgo de la derrota, sino que los gastos de su administración sean revisados con detalle en caso de ganar el adversario.
A nivel presidencial, también ha sucedido lo mismo en los últimos sexenios. Vicente Fox quería que en el 2006 el candidato fuera Santiago Creel y perdió la nominación con Felipe Calderón.
Josefina Vázquez Mota, la candidata de Calderón en el 2012, a la que debe de agradecer la operación política realizada en el 2006, llevó al PAN hasta el tercer lugar.
Enrique Peña Nieto desoyó al priísmo en el 2018, prefirió que su candidato fuera José Antonio Meade, sin apego a la militancia. Desdibujó al tricolor y lo hizo caer al tercer sitio.
Para el próximo año se elegirán seis gobernadores, en Aguascalientes (PAN), Tamaulipas (PAN), Hidalgo (PRI), Oaxaca (PRI), Durango (PAN) y Quintana Roo (PAN). Salvo el primero que se ha convertido en bastión panista bajo el mando de Martín Orozco Sandoval, en ninguno de los otros cinco estados hay señales claras de que los partidos dominantes vayan a seguir al frente de las administraciones estatales.
El propio dirigente panista Marko Cortés, cabeza de la segunda fuerza política en México, ha anticipado que su partido únicamente tendría posibilidades de triunfo en Aguascalientes, aunque ahora asegura que el audio donde dice lo que dice está editado.
Los seis mandatarios en turno van a evitar meterse en el proceso, los tiempos en los que gobernadores hacían y deshacían a su antojo como si fueran virreyes, quedaron en el pasado.
Omar Fayad y Alejandro Murat, los dos priístas, se distinguen por la relación con el inquilino de Palacio Nacional. Han sabido entenderse y trabajar en armonía con el gobierno federal. No es casual que uno de los estados más visitados por el Ejecutivo sea Oaxaca. Tampoco la empatía hacia Hidalgo y la voluntad para ayudarlo a enfrentar el Huachicol y las recientes inundaciones.
Alejandro Murat, hijo de José Murat, quien también fue gobernador de Oaxaca, desde ahora ya se menciona para incorporarse al gobierno federal. El hidalguense Omar Fayad Meneses tendría abierta la puerta para ser invitado a despachar en alguna embajada.
En Oaxaca el escenario parece estar hecho para que la senadora, psicóloga, aplicada universitaria y cantante Susana Harp, sobrina del empresario Alfredo Harp Helú, sea la sucesora de Murat, porque hasta ahora las encuestas la favorecen. Lo mismo pasa en Hidalgo con el senador Julio Menchaca Salazar, abogado, ex diputado y ex magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia en su estado; en 2018, nominado solo por un partido, ganó el escaño con ventaja de 400 mil votos sobre quien ocupó el segundo lugar.
Falta la encuesta de Morena, última palabra en la postulación de candidatos con camiseta guinda.
Por lo pronto, Murat y Fayad están en el ánimo de la 4T.
vite10@hotmail.com
@zarateaz1
arturozarate.com