Nunca imaginó Masiel Mexia Medina que, conforme a lo tenía planeado, regresaría a su tierra, Guasave, Sinaloa, solo que no serían unos días de descanso; lo haría en un ataúd por haber perdido la vida de una forma aberrante.
La médico anestesióloga del IMSS de 38 años de edad, prestaba sus servicios desde hace un año en el Hospital-Rural del IMSS en San Juanito, una localidad enclavada en una parte de la convulsionada Sierra Tarahumara, donde la violencia no para y pese al poco tiempo, era muy querida por la población del lugar.
Este hecho pone en evidencia que de entrada, la situación que enfrenta el sistema de salud en México se traduce en poca o nula cobertura en las zonas rurales como producto de la violencia, la marginación y los bajos salarios que se ofrecen para el personal médico. Esto, sin olvidar que la mayoría de las veces dichas zonas marginadas no cuentan con infraestructura para que los médicos puedan realizar su labor con eficiencia y en óptimas condiciones.
El pasado mes de mayo, la propia Secretaría de Salud reportó que luego de emitir la convocatoria para ocupar plazas, en total se registraron 10 mil 920 aspirantes a obtener una, pero 57%, -alrededor de 6 mil 229-, no acudió a su cita de seguimiento, lo que obedeció a que la mayoría de las vacantes se encuentran en estados con altos índices de pobreza y, en la mayoría de los casos con elevada incidencia delictiva, de acuerdo con cifras oficiales y desafortunadamente, el asesinato de Massiel Mexia viene a comprobar esta dura realidad.
Así que la secretaría de Salud, que encabeza Jorge Alcocer Varela, no puede decir que los médicos no respondieron a dicha convocatoria porque hay desinterés para irse a laborar a lugares remotos del país; más bien lo que no hay son condiciones, por ello, no solo quienes concursaron, demandan que esta situación se mejore y serían las autoridades las encargadas de ello.
El asunto de contratar a médicos cubanos para ir a cubrir estas plazas, se ha quedado en una especie de impasse que por el momento, no sería conveniente mover.
Por otra parte, luego del asesinato de la doctora Massiel, los nueve médicos que irían a hacer su servicio social en el Hospital Rural de San Juantito, le hicieron llegar a Luis Carlos Hinojos Gallardo, director de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), una carta en la que demandaron seguridad y ser reubicados en otras plazas para no poner en riesgo su integridad.
Ahora y después de este doloso crimen, un buen porcentaje de la población se ha quedado ya sin un servicio más que necesario, indispensable como lo es el acceso a la salud, porque dicho Hospital Rural del IMSS, cubría a varias comunidades del municipio de Bocoyna.
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