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Polonia y Hungría: nacionalismo y dictadura

Polonia y Hungría: nacionalismo y dictadura

Columnas miércoles 23 de diciembre de 2020 - 00:34

Hungría y Polonia son desde hace años un dolor de cabeza para la Unión Europea debido al surgimiento de dirigentes populistas dedicados a socavar la democracia en pleno corazón del viejo continente. Ambos países tenían paralizadas las negociaciones para aprobar tanto los presupuestos europeos para los próximos siete años como el Fondo de Recuperación de 750 mil millones de euros destinado a paliar los efectos de la pandemia del Covid en todos los países miembros. Esta actitud se debía a una disputa en torno al llamado Mecanismo de Protección del Estado de Derecho, un instrumento el cual permite a la UE, en casos excepcionales, congelar los fondos comunitarios a los países cuyos gobiernos violen el Estado de derecho o los valores comunitarios democráticos. Este instrumento es considerado como una amenaza directa por los gobiernos populistas húngaro y polaco. La negociaciones, finalmente se destrabaron, pero quedó una nueva constancia de las enormes dificultades de Europa con esta pareja de socios díscolos.

¿Cómo estos dos países ex comunistas cayeron en su actual deriva autoritaria cuando, inclusive, sus líderes actuales, Jaroslaw Kaczynski en Polonia y Viktor Orbán en Hungría, combatieron tenazmente contra los regímenes totalitarios impuestos en sus respectivos países por la URSS tras la Segunda Guerra Mundial? Muchos analistas apuntan a la necesidad de Hungría y Polonia de reivindicar sus identidades nacionales y fortalecer su soberanía, minusvaloradas por mucho tiempo por los imperios austrohúngaro, ruso y soviético. Justifican los líderes nacionalistas el nuevo autoritarismo con la presunta necesidad de “proteger” a sus ciudadanos de posibles “nuevas colonizaciones” y señalan a Europa occidental como la posible nueva potencia hegemónica. Por ello se han dedicado a endurecer las legislaciones nacionales con medidas cada vez más restrictivas contra la libertad de prensa, opinión y educación y se han dedicado a debilitar la división de poderes, Actualmente Hungría y Polonia viven una democracia Iliberal donde si bien es cierto se celebran elecciones periódicas y la Constitución formalmente consagra un régimen democrático, los gobiernos recortan libertades a sus ciudadanos, acosan a la oposición y establecen una vigilancia cada vez más rígida en los renglones social, cultural y educativo con el pretexto de las amenazas a la integridad territorial e identitaria nacionales.

Sin embargo, desde hace un par de años hay visos de cambio. algunos sectores de la sociedad en el mundo de la cultura y la educación han comenzado a organizarse y han adoptado estrategias de resistencia parecidas a las asumidas por los disidentes en los tiempos de la lucha anticomunista, las cuales aun se conservan en el imaginario colectivo, tales como la desobediencia civil y resistencia pacífica. Estas movilizaciones de protesta son fundamentalmente de carácter urbano, en contraposición a los ámbitos rurales, más conservadores y fieles a los gobiernos popular-nacionalistas.


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