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Rendición de cuentas vs. Fake news

Rendición de cuentas vs. Fake news

Columnas lunes 20 de julio de 2020 - 00:28

Todo servidor público debe realizar sus funciones públicas en apego a la ley, pero sobre todo, con una gran transparencia, como vivir en una "caja de cristal."

La rendición de cuentas es necesaria, sana e ineludible. Sin importar el nivel, el ámbito o el tipo de actividades que se desarrollen en el servicio público, las personas que tienen un empleo, cargo o comisión en el gobierno federal, local o municipal (o su equivalente en la CDMX) deben modular su actuación conforme al cumplimiento de la ley y los más altos estándares éticos de conducta.

Además, el servidor público tiene mayor exposición en su actividad, y por lo tanto, debe tener mayor tolerancia al escrutinio público. Por otro lado, el servicio público también implica en cierta forma, exponer algunos aspectos de la vida privada de quienes lo ejercen.

Ciertos aspectos de su vida privada pueden ser también de interés público. El patrimonio, por ejemplo, es uno de ellos. Amasar una fortuna de la noche a la mañana, puede ser una conducta generadora de sospechas sobre posibles actos de corrupción.

Un servidor público acusado de no ser honesto en sus actos privados, podría no ser confiable para el encargo del manejo de recursos públicos.

Desgraciadamente, en la época de las noticias falsas (fake news) y la posverdad, el escrutinio público se puede distorsionar. La sana y necesaria rendición de cuentas se puede ver opacada, no solo por la falta de transparencia de los servidores públicos, sino también por la propaganda negativa, la descalificación sin pruebas, o peor aún, por la tergiversación de la verdad para presentar datos ambiguos o falsos, con la dolosa intención de lastimar la imagen de un servidor público.

"Calumnia, que algo queda", o "palo dado ni dios lo quita", son frases que reflejan la intención de quienes deliberadamente abusan de los medios tecnológicos que hoy en día, han masificado el contacto con la información, para presentar de manera engañosa alguna nota falsa, logrando sembrar en el imaginario colectivo una idea no necesariamente apegada a la realidad, para atacar o desacreditar a alguna persona servidora pública.

Es necesario encontrar mecanismos para equilibrar la necesidad de rendición total de cuentas en forma transparente respecto de la confiabilidad de los servidores públicos (lo cual le daría mayor legitimidad a su actuación), y la sana crítica basada en el análisis real de las acciones de quienes nos representan, más que en las descalificaciones y ataques personales.

La mejor forma de que un servidor público evite en la medida de lo posible una evaluación social negativa, es tener la conciencia tranquila: actuar correctamente.

Solo así, la calumnia y la difamación caerán por si mismas.
Flor de Loto: Necesitamos intentar ser mejores personas, para poder ser mejores servidores públicos.


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/CR

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