Siempre con un político debemos detenernos a analizar sus discursos ya que, en muchas ocasiones sus palabras están sustentadas sólo en buenas intenciones, en la empatía que pueden generar con sus electores, pero muy lejos de que lo dicho pueda cristalizar, aterrizar en la realidad y esto sin duda, aplica para la solicitud hecha por el presidente Joe Biden al Congreso de su país.
Es urgente como necesaria la ayuda económica y humanitaria para los miles y miles de afectados en la zona de Gaza, como para los ucranianos que viven bajo la amenaza latente de un ataque o bombardeo militar y, ni qué decir sobre la complejidad que enfrentan los migrantes que buscan ingresar por cualquier ruta a territorio estadounidense. No, sobre eso no hay nada que discutir.
Sin embargo, al ver la posibilidad de que la petición hecha por la administración Biden al Congreso, difícilmente procederá porque la parálisis que priva en la Cámara de Representantes ante la falta de un líder que conduzca su trabajo impidiendo un real avance en cuestiones sustantivas.
La realidad, esa necia y terca realidad, nos permite ver que los republicanos son reacios a aumentar la ayuda militar a Ucrania, pero apoyan a Israel y exigen desde hace meses, más firmeza en materia migratoria y contra China.
Esto explica que el mega paquete de ayuda de Biden junte crisis completamente dispares. Biden tiende la mano a los republicanos al pedir 13.600 millones de dólares para reforzar la frontera con México, gestionar la migración irregular y luchar contra el tráfico de fentanilo fabricado sobre todo por los cárteles de la droga mexicanos.
El documento enviado desde la Casa Blanca a los republicanos del Congreso señala en uno de sus párrafos… “deben dejar de jugar a juegos políticos con la seguridad fronteriza". Así o más claro el terreno que se percibe en la arena legislativa desde la Oficina Oval.
Biden asegura haber logrado "avances" con su política de "vías legales" de entrada de migrantes al país, como los permisos humanitarios de reunificación familiar, la aplicación de teléfono móvil (CBP One) y las oficinas de gestión migratoria en Colombia, Costa Rica y Guatemala y próximamente en Ecuador.
Pero para todo ello, se requiere dinero, mucho dinero y eso sólo lo puede autorizar el Congreso.
Se requiere de más personal que opere y administre lo ofrecido por el presidente Biden, no se puede negar, al igual sólo el Congreso es quien decide.
El dinero iría destinado a enviar mil 300 agentes de la patrulla fronteriza adicionales para trabajar junto a los poco más de 20 mil programados y autorizados en el presupuesto del año fiscal 2024, más la tecnología de última generación para detectar fentanilo, entre otros aspectos.
@arnc7