Hablar de Tepito es hablar de historia viva, de identidad colectiva y de una comunidad que, pese a la adversidad, no se rinde. Durante décadas, este barrio emblemático de la Ciudad de México ha sido estigmatizado, reducido a estereotipos que ignoran su riqueza cultural, su fuerza social y su profundo sentido de pertenencia. Sin embargo, Tepito es mucho más que los prejuicios que lo rodean: es un territorio de trabajo, solidaridad y resistencia.
El día de ayer, nos reunimos para asistir al Torneo de Boxeo por la Paz “Ring de Campeones” el cual representa un mensaje claro y contundente: la transformación social también se construye desde el deporte, la convivencia y la recuperación del espacio público. Ayer, en el corazón del barrio bravo, el ring se convirtió en un punto de encuentro, en un símbolo de disciplina, respeto y esperanza.
El boxeo forma parte de la historia de Tepito. No es solo una actividad deportiva, es una escuela de vida que enseña autocontrol, constancia y respeto por el otro. Cada combate amateur que se llevó a cabo durante el torneo fue una muestra de que la fuerza puede canalizarse de manera positiva y que la competencia, cuando tiene reglas y valores, se convierte en una herramienta de formación social.
Este evento reunió a diputadas y diputados, senadores, personas servidoras públicas, influencers y referentes sociales, pero, sobre todo, congregó a las vecinas y vecinos de Tepito. Su participación es fundamental, porque la paz no se decreta desde arriba: se construye desde abajo, con la comunidad organizada, con presencia institucional y con voluntad política.
Recuperar los espacios públicos es una tarea urgente. Durante años, muchos de ellos han sido abandonados o asociados únicamente con problemáticas sociales. Hoy sabemos que no existen espacios perdidos, sino espacios que requieren atención, inversión y acompañamiento. Cuando el Estado y la comunidad caminan juntos, esos lugares se transforman en puntos de convivencia y cohesión social.
Desde una visión integral de seguridad y bienestar, es indispensable entender que la prevención es tan importante como cualquier otra estrategia. Apostar por el deporte, la cultura y la recreación no es un gasto, es una inversión social. Cada joven que encuentra en el boxeo una alternativa es un joven que fortalece su proyecto de vida y su vínculo con la comunidad.
El Ring de Campeones no solo albergó peleas, también albergó historias de esfuerzo, sueños y oportunidades. Cada participante que subió al cuadrilátero eligió la disciplina sobre el abandono, el respeto sobre la violencia y la comunidad sobre el aislamiento. Ese es el verdadero triunfo de este torneo.
Construir territorios de paz implica reconocer el valor de nuestros barrios, dignificar a quienes los habitan y generar políticas públicas que respondan a la realidad del territorio. Tepito no necesita ser señalado; necesita ser escuchado, acompañado y visibilizado por su capacidad de organización y su enorme potencial humano.
Como diputada federal, tengo la convicción de que la paz se construye todos los días, con acciones concretas y cercanas a la gente. Seguiremos impulsando actividades que fomenten la convivencia, el deporte y la recuperación del espacio público, porque creemos firmemente que cuando se invierte en la comunidad, se fortalece el tejido social.
En Tepito, el boxeo demostró que también puede ser un lenguaje de paz. Un lenguaje que une, que disciplina y que abre caminos hacia un mejor presente y un futuro con más oportunidades para todas y todos.
María Rosete