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Un aviso inexcusable

Un aviso inexcusable

Columnas miércoles 14 de octubre de 2020 - 01:12

En días recientes una madre de familia me expresó su preocupación por la gran cantidad de información de carácter familiar y personal que una asociación de protección de animales le pedía para ingresar a un protocolo de adopción de una mascota para su hija. Le pedían no solo sus datos de identificación, sino también las características de su familia, de su modo de vida y de la casa donde viviría el perrito.
Además, le pidieron fotografías y videos de su casa para comprobar que las condiciones en donde convivirían con el animal eran favorables. También debía autorizar al personal de la asociación visitar su hogar; primero, para verificar el lugar donde iba a vivir la mascota y luego durante una semana se corroboraría la forma en que se le cuidaba.
Si la familia adoptante aprobaba la semana de prueba se quedarían con el animal, pero habría visitas de seguimiento cada semana para verificar que la mascota se encontraba en buenas condiciones. En todas las visitas se tomarían fotografías y videos.
La preocupación que me manifestó la madre de familia se centró en la gran cantidad de datos personales que la asociación pretendía recabar sin haber mostrado su aviso de privacidad que le permitiera conocer qué uso se daría a tal información, cómo se protegerían los datos y quién sería el responsable de su tratamiento.
Y tenía razón en sentir una invasión a su privacidad por la excesiva recopilación de sus datos, porque la asociación le pedía documentos de identidad, visitar su casa, tomar fotografías y videos, y realizar entrevistas en las que tendrían que revelar aspectos de su vida familiar para ver si eran idóneos para tener la mascota.
Por desgracia, la asociación que contactó a la madre de familia no es la única que viola la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares, pues es una práctica muy común que personas físicas y morales recaben información de terceros para realizar trámites, formalizar contratos o convenios, establecer algún tipo de relación o compromiso para fines comerciales, culturales, cívicos, filantrópicos o de cualquier otra naturaleza, pero sin contar con el aviso de privacidad correspondiente.
No existe una cultura todavía arraigada para la protección de la información de las personas y mientras esto continúe así serán cada vez más los casos de vulneración de derechos y la afectación al patrimonio y seguridad de las personas.
El aviso de privacidad es un documento inexcusable para quienes recaban datos personales, pues gracias a este instrumento jurídico se establecen las reglas para el tratamiento de la información; reglas que protegen tanto al titular de los datos como al mismo responsable que los recaba y los utiliza.
Si se cuenta con un aviso de privacidad elaborado correctamente, entonces se genera una relación de confianza y lealtad entre el titular de los datos y quien los recaba (el responsable) basada en la transparencia respecto de la información estrictamente necesaria, las finalidades o usos que se le dará y cómo se protegerán.
En el caso que se me expuso, era evidente que la asociación que promueve la adopción de mascotas quiere asegurarse que los animales estarán bien cuidados y no sufrirán, pero su práctica respecto de la protección de los datos personales de los adoptantes está fuera de la ley y puede ser sancionada por la autoridad, el Inai, si llegara a vulnerar dicha información o si se les denunciara.

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/CR

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