La mañana del sábado 3 de enero de 2026, grupos de venezolanos residentes en la Ciudad de México se manifestaron frente a la embajada de Estados Unidos para rechazar la operación militar realizada en Caracas, que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Los asistentes corearon consignas en defensa de la soberanía venezolana y exigieron el cese de las acciones armadas.
La protesta se desarrolló en un ambiente de tensión, con pancartas y mensajes que denunciaban la incursión estadounidense como una violación al derecho internacional. Los manifestantes señalaron que la intervención representa un riesgo para la paz regional y pidieron respeto a la autodeterminación de los pueblos.
En paralelo, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió un comunicado en el que condenó enérgicamente los ataques militares de Estados Unidos contra Venezuela, calificándolos como una clara violación al artículo 2 de la Carta de la ONU. El gobierno mexicano reiteró que el diálogo y la negociación son las únicas vías legítimas para resolver diferencias y expresó su disposición a apoyar cualquier esfuerzo de mediación.
La movilización en la capital mexicana se suma a las reacciones internacionales que han surgido tras la ofensiva militar. Diversos países de América Latina y organismos multilaterales han manifestado preocupación por el impacto que esta acción pueda tener en la estabilidad de la región.
La embajada estadounidense en México no emitió declaraciones inmediatas sobre la protesta, mientras que los organizadores aseguraron que continuarán con acciones de denuncia para visibilizar la situación en Venezuela.