Las lluvias intensas han cambiado hasta los cauces de los ríos en Veracruz, lo que no es negociable, ni siquiera con la naturaleza, es la convicción de la transformación, a pesar de vientos, huracanes y tormentas.
El gobierno de Veracruz da muestra de largas y productivas jornadas de trabajo y ahora se aboca a mitigar los daños que la naturaleza impone trabajando bajo presión y sobre el lodo. La coordinación de estas tareas la encabeza la gobernadora del estado, Rocío Nahle, quien en varios días no ha dormido, tratando de ganarle la carrera al fenómeno natural que arremete contra la gente, sus casas, sus bienes.
Espera, junto con la gente, el regreso del arco iris que devuelva la tranquilidad de la naturaleza a la tierra pródiga
Sin importar nivel, área, responsabilidad, de los funcionarios del gobierno estatal, se volcaron a trabajar como un solo ser imitando el ejemplo de la mandataria , quien, más allá de las politiquerías de medios y opositores tramposos que sólo para presionar convenios, se cruzan de brazos ante la desgracia de los demás, que es la de todos. Es su labor natural pero como nadie la había realizado, no deja de asombrar.
Los medios, precursores de la guerra sucia contra la candidata ni siquiera quieren mojarse los zapatos. Son incapaces de dar a conocer las condiciones de los vulnerables, con quienes habitualmente no tienen contacto.
Ellos van a lo suyo, así como cobraron durante la campaña y ahora nostálgicos por el Fonden, de cuyos fondos algo les tocaba, ahora son insensibles al dolor y ni siquiera advierten que “La Zacatecana”, apodada así, más por agresión que por identidad, ahora ayuda a sus paisanos veracruzanos arriesgando la vida, actividad que ningún gobernador anterior había realizado.
Qué puede importarle a los funcionarios públicos las críticas sobre las fantasías de los contrincantes electorales cuando han convivido con los damnificados a compartir el frío, el hambre, desesperación.
En la campaña se caminó sobre aguas turbias de la corrupción y se triunfó a pesar de la insistencia de los necios, ahora, la naturaleza es superior pero la voluntad de la gente es mayor y toca, otra vez, con los dedos la esperanza.
La oposición en Veracruz y en el resto del país muestra la insensibilidad que le caracteriza, piensa que apoyar a los pobres es solidarizarse con el gobierno. Es bueno que haya esa identificación que se vuelve hermandad desde la gélida distancia de la indiferencia conservadora, pero también es muestra de su divorcio con personas que sólo utilizan en discursos.
Los opositores esperan a que se calmen las aguas para empezar a criticar desde la comodidad de su hogar y seguir suspirando nostálgicos por el Fonden, donde a todos les tocaba algo de dinero, menos a los damnificados.