Hace unos días participé en un atípico examen de Maestría, en el Posgrado de nuestra Facultad de Derecho de la UNAM. El perfil del sustentante era atípico (un psicólogo de formación) el director de la tesis es un connotado filósofo del derecho, y el tema de la investigación, bastante inusual: Las modificaciones corporales tecnológicas (cyborg) y el libre desarrollo de la personalidad, bajo la perspectiva epistémica del "transhumanismo".
Dentro de las reflexiones de este examen surgió una pregunta que recurrentemente se presenta al abordar temas relacionados con los derechos humanos: ¿Qué significa ser "humano"?
La pregunta tiene distintos posibles matices de respuesta. Desde el biológico (la pertenencia a la especie homo sapiens sapiens), el psicológico (autoconciencia), el sociológico, y hasta el de carácter moral (¿realmente hay seres humanos que puedan ser calificados como "inhumanos"?).
Si bien podría establecerse la duda sobre el alcance de esa noción, en algunos casos "frontera", sin duda un organismo humano tecnológicamente modificado, seguiría siendo un ser humano. Esto ¿hasta qué punto?
¿Un ser antisocial, como las famosas niñas ferales (criadas por lobos, sin contacto con otras personas y carentes de habilidades sociales propias del ser humano) es un ser humano? ¿Lo es una persona con una discapacidad mental tan severa, que no nos permita tener la certeza de su autoconciencia? ¿Y una persona en estado "vegetativo" (coma profundo)?
¿Cualquier individuo perteneciente a nuestra especie biológica es un ser humano, o se requiere alguna característica esencial o distintiva que nos dote del rasgo de "humanidad"?
Hace siglos, durante la conquista del continente americano, se discutía si los indígenas (habitantes originarios de estas tierras) debían ser esclavizados (como los "negros" provenientes del continente africano) o debían ser evangelizados. Es decir, si estaban más cerca de parecerse a los seres humanos, o a otros seres vivos (animales.) La posesión de un "alma" fue la razón para determinar el carácter "humano" de los pobladores de este continente y por lo tanto, el "deber" de evangelizarlos.
Saber qué o quién es o debe ser considerado "humano", nos puede ayudar a entender a quienes se pueden atribuir ciertos derechos. Por ejemplo, ni los animales, ni los ríos, ni el medio ambiente, pueden ser sujetos de derechos humanos.
En el futuro, quizá se tenga que discutir si un androide, un extraterrestre, o algún primate que logre establecer comunicación con los seres humanos, podrían ser sujetos también de los derechos atribuibles a los seres humanos.
Flor de Loto: Si bien los derechos humanos son atribuíbles a los seres humanos, no todos los derechos se atribuyen a todas las personas por igual. Los derechos políticos son únicamente de los ciudadanos, mientras que los derechos sociales se asignan a personas que pertenecen a un determinado grupo social en condiciones de vulnerabilidad.