El gobierno de Colombia, enfrentado a duras críticas de la comunidad internacional por la violenta represión de las protestas masivas de los últimos días, rechazó los "pronunciamientos externos" sin "objetividad" frente a la severa crisis social.
"Colombia seguirá siendo un país abierto al escrutinio internacional. Pero rechazaremos siempre los pronunciamientos externos que no reflejan objetividad, y que buscan alimentar la polarización e impedir la construcción de consensos en nuestra patria", indicó la cancillería en un comunicado.
Miles de personas protestan en Colombia desde el 28 de abril contra las políticas del gobierno conservador. En algunas ciudades la fuerza pública ha reprimido violentamente a los manifestantes y ha habido choques que han dejado al menos 26 muertos y más de 800 heridos.
La ONU, la Unión Europea, la OEA, organizaciones de derechos humanos y países como Estados Unidos denuncian el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía de Colombia durante las manifestaciones, que han sido en su mayoría pacíficas.
"El derecho a la reunión y a la movilización ha sido afectado por vándalos y actores violentos. Estos han agredido a la ciudadanía y a la Fuerza Pública e impactado en algunas regiones, la seguridad alimentaria, la vacunación y salud, la movilidad, y otros derechos", alegó el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Sin un liderazgo definido, las movilizaciones reúnen a sindicatos, estudiantes, indígenas y otros sectores con múltiples reclamos, en un estallido de frustración y rabia por el deterioro de la economía a causa de la pandemia y el manejo que le ha dado el gobierno a la crisis.
Colombia vive además la peor arremetida de grupos armados desde la firma del histórico pacto de paz, con numerosas masacres, asesinatos selectivos y desplazamientos.
Con información de AFP
Imagen: AFP