El PSID (Political Scientists for Israeli Democracy) también lanzó el Monitor de Proyectos de Ley Antidemocráticos, que rastreó cientos de proyectos de ley que ponían en peligro la democracia de aquel país. Igualmente, realizaron simulaciones mostrando cómo la reforma afectaría las puntuaciones de Israel en la métrica de proyectos como Varieties of Democracy (V-Dem).
El referido anuncio gubernamental sobre la reforma judicial provocó, como ya comenté, el mayor movimiento de movilización masiva en la historia del Estado de Israel, con cientos de miles de personas manifestándose semanalmente. Este movimiento de protesta fue notablemente efectivo, logrando la suspensión de la revisión judicial en octubre de 2023 (tras un ataque de Hamás), y de las 67 propuestas de ley, solo una (que limitaba la prueba de razonabilidad) había pasado antes de ser anulada por la Corte en enero de 2024.
Hay que elaborar un poco más sobre el modelo, pues mezclando actividades colectivas con coordinación individual, mostró varias ventajas sobre el activismo puramente individual. Por ejemplo, afirman, mayor efectividad e influencia: la acción organizada es percibida como más efectiva. Proporcionar un marco organizado amplificó la influencia de las y los miembros, asegurando que sus puntos de vista se percibieran como la posición compartida de una comunidad profesional, fundamentada en la investigación.
Además, mitigación de sesgo: la estructura ayudó a mitigar el riesgo de investigación sesgada impulsada por preferencias partidistas, ya que los materiales para presentaciones públicas eran compartidos, y los documentos informativos eran coescritos por grupos de autores que funcionaban como una especie de "revisión por pares”.
Empero, reportan que el modelo enfrentó retos superlativos. Para empezar, de relación con la Asociación Israelí de Ciencia Política, que decidió mantener una separación institucional con el PSID para que la asociación profesional tradicional no se convirtiera en un grupo de defensa de una postura específica.
Sostenibilidad y Agotamiento: el involucramiento cívico intenso puede llevar al agotamiento (burnout), lo que subraya la necesidad de una organización que pueda distribuir el trabajo y evitar que los académicos dediquen demasiado tiempo al activismo en detrimento de su investigación. Financiamiento: el PSID eligió renunciar al apoyo financiero externo para evitar posibles conflictos de interés, lo que plantea preguntas sobre la sostenibilidad financiera del activismo académico.
La experiencia israelí subraya la realidad urgente de que, cuando la democracia está amenazada, las y los politólogos están llamados (o deberían estarlo) a ser tanto analistas como defensoras y defensores de los principios democráticos. Igualmente, acreditó que la preocupación de estas y estos científicos sociales sobre si el compromiso público podría poner en peligro sus carreras académicas, se mitigó porque siempre contaron con el respaldo de los altos liderazgos universitarios y por el reconocimiento de que eran parte de una comunidad académica de apoyo más amplia, que compartía su sentido de responsabilidad de proteger la democracia.
@ElConsultor2
gsergioj@gmail.com