Sí, un auténtico escándalo que en realidad no tendría sentido de no ser porque es justo el trabajo que debe realizar la prensa profesional, la prensa genuflexa sabemos a qué se dedica en estos tiempos cuando menos en México.
Y no debería ser un escándalo de no ser por la fuerza que tiene el movimiento que hoy nos gobierna, fuerza conseguida a base de mentiras y de dádivas con costo el erario público, faltaba más.
Sin esa fuerza, un desvergonzado como el "ministro del acordeón", Hugo Aguilar Ortiz, elegido por el pueblo bueno y sabio, pero en una gran proporción profundamente mediocre e ignorante, no sería sino un ejemplo más de la que esla mayor desgracia de este país y de muchas partes en Latinoamérica, su miserable clase política.
Este desvergonzado ya nos había dado varias muestras, porque ahora se sabe que se gastaron más de 1 millón de pesos en su ceremonia dizque con los dioses de los pueblos originarios, pero que no fue más que otra farsa, como si aplicar la ley fuera cuestión de empaparse de humo y cánticos.
Pero la mayor prueba de lo que es la vimos hace apenas una semanas cuando se conoció, gracias a la prensa profesiuonal por supuesto y no a la prensa genuflexa, que él, porque fue él y nadie más que él, autorizó la compra de 9 camionetas de superlujo para todos y cada uno de los ministros, que dizque porque las otras ya no servían.
Esas camionetonas de lujo los desnudaron, dejaron en evidencia lo que son, lo que han sido siempre, lo que será para toda la vida porque su esencia es la misma, son miserables en esencia y solamente basta con llegar al poder para que lo demuestren, son parte de la misma miserable clase política que por décadas nos ha gobernado, solo cambia el color, la esencia nunca.
Lo visto el pasado 5 de febrero en Querétaro definirá para siempre el "ministro del acordeón", cuyo sobrenombre ya de por sí reflejaba la miseria inicial con la que fue "electo" por un 13% del padrón electoral, es decir por el pueblo bueno y sabio, pero profundamente mediocre e ignorante.
Lo más grave para este país no es lo miserable que es este sujeto, sino qyue en sus manos está la aplicación de la justicia y de asuntos trascendentales para la nación, no solo es un miserable sino además un mentiroso, porque luego de haber hecho lo que hizo, de haber permitido lo que permitió, emitió un comunicado que no tiene desperdicio para conocer su miserable y mentirosa humanidad.
Y así, este México que no tiene remedio en muchos sentidos, nunca cambiará aunque digan lo contrario, muchos incluso y en efecto no son iguales a los de antes....son peores.