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Excomunión para los secuestradores y narcotraficantes

Excomunión para los secuestradores y narcotraficantes

Columnas lunes 29 de julio de 2019 - 02:24

Durante los seis primeros meses de la actual administración se superaron los 17 mil homicidios, cifra récord que no conocía México. Cuando una inmensa mayoría de mexicanos votó por el actual Presidente, lo hizo, entre otras cosas con la esperanza de que se abatiera la incontrolable violencia que como un jinete del Apocalipsis viene devastando a nuestro país.

Es gravísimo que el Gobierno no esté cumpliendo con su primera obligación constitucional que es brindar seguridad a las personas y bienes de sus gobernados, hoy por hoy, la inseguridad es percibida como el peor problema que enfrenta México, y lo más desalentador es que no se le ve solución en un corto plazo. La Guardia Nacional, a decir de los especialistas, no será la solución, y faltan estrategias realistas y profesionales que nos ayuden a salir de este infierno.

Los números de las víctimas son aterradores, peores que los países que están en guerra. ¿Por qué ante un problema tan inmenso, no se hace una convocatoria a los especialistas nacionales e internacionales, a las asociaciones civiles y sectores de la sociedad como la Iglesia, para empezar a buscar una solución que sea de fondo y no sólo militarizada?

La iglesia por su parte, tiene el enorme reto de siempre; es decir, el de evangelizar, anunciar la Palabra de Dios que lleve a la conversión de los pecadores y criminales, advertir de las consecuencias de la violencia, del juicio del que no podrán escapar y de la condenación eterna; inculcar el valor y la dignidad de la vida humana, que inicia desde la concepción hasta su fin natural; buscar la justicia, la paz y la reconciliación.

Es momento de que la Iglesia retome su misión profética de denunciar el mal, el aborto que es la más vil de las violencias, los homicidios, los secuestros, las extorsiones, el robo, la corrupción y la inmoralidad.

Hace algunas décadas el valiente obispo de Cuernavaca, Luis Reynoso, decretó la excomunión para los secuestradores, y tuvo un efecto interesante, pues por increíble que parezca, en los criminales llega a subsistir un cierto temor de Dios. ¿No sería una herramienta eficaz que pueda usar la Iglesia para excluir de la comunión y funerales cristianos a los narcotraficantes, secuestradores, extorsionadores, así como es vigente y clara la excomunión para quienes ayudan y llevan a cabo el aborto?

Por otra parte, no estará cercano el momento de la pacificación nacional mientras el sistema judicial esté profundamente corrompido, no se le otorgue a la policía y al Ejército el uso legal de la fuerza para someter a los delincuentes y se mal interpreten los derechos humanos que dan la impresión de defender a los delincuentes.

La Iglesia puede ayudar evangelizando con más seriedad y ayudando a las víctimas a sanar sus corazones y heridas.

•Sacerdote y exvocero de la Arquidiócesis
de México.

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/CR

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