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Columnas
Ganó la democracia si tomamos en cuenta que es un sistema de gobierno en el cual el poder reside en el pueblo, que lo ejerce eligiendo a sus representantes. También perdió la democracia porque se erradicó el Pluralismo Político, una diversidad de partidos que representan diferentes ideologías y grupos de interés en la sociedad, el cual permite a los ciudadanos elegir entre una variedad de opciones políticas, y en estas elecciones solamente hubo de tres sopas (Morena, Movimiento Ciudadano y el PRIAN), incluso terminando en la extinción del PRD.
Cabe reconocer la astucia de MC que no cedió ante los dos bandos más marcados, hecho que me permite pensar que todavía nos encontramos en una democracia partidista en la que los partidos políticos juegan un papel central en la organización y funcionamiento del sistema político al representar diferentes ideologías, intereses y propuestas políticas, y compiten en elecciones para obtener el poder y gobernar en nombre de los ciudadanos.
La coalición PRI, PAN, PRD nunca tuvo una identidad, si nos basamos en la premisa de que el tricolor surgió como un movimiento progresista revolucionario, el PAN como un movimiento motivado por la derecha durante la guerra cristera y el PRD en la última década del siglo pasado buscando ser la alternativa o oposición de los otros dos, no parece una buena idea de ir en equipo. Menos si tomamos en cuenta que en teoría cada partido llegó a contar con una premisa ideológica que se contrapuntea con sus (ahora) compañeros de coalición.
Hasta la llegada de Morena, el hecho anterior pareciera romper con una idea democrática, Competencia Electoral y de Representación, porque en ese caso, los partidos políticos ya no ofrecen proyectos dirigidos a sus bases ciudadanas y principios, los liderazgos se ven rebasados ante una pluralidad inmensa de ideas que no termina entender la población, sin sentido de gobernanza o proyecto propio, más que el de ser oposición y “estar en contra” del oficialismo.
Me parece que la desaparición del PRD es síntoma de que, más allá de un buen o mal gobierno de Morena (según filias y fobias), la ciudadanía busca un proyecto para interesarse. Por el bien de la democracia los partidos políticos deben regresar a sus bases y aunque se escuche feo, fomentar una polarización, una fragmentación política, dificultando la formación de consensos y la gobernabilidad desde el ámbito puro de la democracia. Que haya debates, manifestaciones de una alternancia y acciones propias del gobierno. Me pareció maravillosa la marcha de la marea rosa y la marcha en respuesta en apoyo a AMLO, eso es lo que necesita México para tener una buena representación y políticas públicas efectivas.
¿Para ti, ganó o perdió la democracia? Me interesa tu opinión, escríbeme en redes sociales, estoy como @federicoreyestv