En un lapso de dos años, los bombardeos israelíes han dejado al menos 67 mil fallecidos en la Franja de Gaza y cerca de 170 mil heridos, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza. La violencia ha arrasado gran parte del territorio y sumido a la población en una crisis humanitaria sin precedentes.
Los datos revelan que 9 de cada 10 hogares sufrieron daños severos o fueron destruidos, y el 80 % de las tierras agrícolas quedaron arrasadas. Entre los edificios dañados se encuentran escuelas, hospitales y viviendas familiares, con más de 102 mil estructuras destruidas o seriamente afectadas.
La proporción de víctimas es desgarradora: por cada 10 personas, una ha sido muerta o herida en un ataque israelí; nueve han sido desplazadas; y más de 3 de cada 100 niños han perdido a uno o ambos padres.
El sistema sanitario gazaí se encuentra colapsado. Ataques dirigidos a hospitales, la falta de insumos médicos y las restricciones en los suministros han dejado a los profesionales de salud luchando contra quemaduras graves y lesiones severas con recursos mínimos.
Israel sostiene que sus bombardeos buscan eliminar a Hamas, al que acusa de utilizar estructuras civiles como escudos humanos. Rechaza las acusaciones de crímenes de guerra y genocidio, aunque organismos internacionales y expertos han presentado evidencias que apuntan a graves violaciones al derecho internacional.
Las Naciones Unidas estiman que esta confrontación se ha convertido en la más letal para periodistas, trabajadores de salud y personal de ayuda humanitaria en la historia reciente.
Mientras Gaza entra en su tercer año de conflicto, el acceso a alimentos, atención médica, vivienda segura y desplazamiento siguen siendo urgencias que el territorio no puede afrontar por sí solo. Las imágenes del territorio muestran una franja convertida en ruinas y como un terreno habitado por carpas donde familias sobreviven en condiciones extremas.
La devastación persistente en Gaza, sumada al sufrimiento de su población civil, exige una mirada urgente del mundo hacia la crisis y acciones diplomáticas orientadas a proteger a quienes permanecen atrapados en medio del conflicto.